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Seduciendo al suegro de mi ex romance Capítulo 910

Punto de vista de Gavin

Era demasiado pronto; excesivamente pronto para que naciera el bebé.

Debí haberla sacado de ese lugar mucho antes, pero quise darle oportunidad de probarse ante los invitados. Jamás imaginé que eso la llevaría a aceptar un desafío a muerte y casi pelear con Noah Blackwell.

Mis manos temblaban mientras sostenía a Judy; íbamos en el asiento trasero de la limusina, Erik conducía tan rápido como podía hacia la clínica de Eliza, por insistencia de Judy.

No pensé que ella supiera que había sangre entre sus piernas, y tampoco sería yo quien se lo dijera. Decía que el bebé estaba por nacer, pero yo pensaba que algo andaba mal con ellos, por lo que el nudo en mi estómago no se aliviaba. Pasé el trayecto rezando a la Diosa de la Luna para que no me arrebatara a mi bebé ni a mi compañera. No otra vez… no soportaría perder otra pareja.

—¿Erik, puedes manejar más rápido? —preguntó Nan con impaciencia, su tono revelaba preocupación.

—Voy tan rápido como puedo, dadas las circunstancias —replicó Erik, fulminándola por el retrovisor—. Las carreteras aquí son concurridas, ir más rápido sería peligroso con una loba embarazada atrás.

—De acuerdo, pero esa loba embarazada está a punto de dar a luz en el asiento trasero de la limusina —replicó Nan entre dientes—. Sería prudente llegar a la clínica de Eliza, inmediatamente.

Estaba demasiado entumecido para decir nada. Solo abracé a Judy un poco más fuerte, temiendo que se me escapara en cualquier momento.

—Sí… la estamos llevando a la clínica de Eliza en este momento —decía Irene al teléfono pegado a su oreja—. Si quieren, pueden llegar allá con Matt, nos veremos allí pronto.

Estaba hablando con los padres de Judy, eso era lo correcto; mi mente estaba en blanco, y ni siquiera pensé en contactarlos, así que me alegró saber que Irene lo hubiese hecho, estaba agradecido de tenerla allí… en el bando de Judy.

Una vez colgó, se volvió hacia mí.

—¿Llamo también a los Blackwell? —preguntó, arqueando las cejas—. Tengo el número de Selene.

Lo pensé un momento; era buena idea, aunque no quería a los Blackwell cerca de Judy, considerando que dos de ellos eran los causantes de lo ocurrido. Si Judy no hubiera estado tan estresada y usando su magia, no estaríamos corriendo hacia la clínica de Eliza.

Pero sabía que Selene y Zachary querrían saberlo, por lo que asentí.

—Nuestro bebé… —susurró con voz ronca.

Acuné su rostro entre mis manos y presioné mis labios contra los suyos, saboreándola y empapándome de su calor. Intenté mantenerme fuerte por ella, porque era lo que necesitaba. Canalicé mi fuerza para transmitírsela a través de nuestro vínculo de pareja, aunque sabía que era fuerte por sí sola, juntos lo éramos más.

—Estamos en la clínica de Eliza, como pediste. Confía en ella… lo tiene todo controlado —susurré contra sus labios.

Se relajó y me dio un leve asentimiento justo cuando sus ojos se cerraban de nuevo.

—Necesito espacio para examinarla —dijo Eliza, terminando de ponerse los guantes—. Alfa, lo siento mucho, pero debo pedirle que salga.

—No me alejaré de mi compañera —gruñí.

—Sé que quiere cuidarla, pero no puede protegerla de esto, y tendré que hacer cosas que serán desagradables para usted y su lobo, no puedo permitir que interfiera si quiero salvar las vidas de Judy y de su bebé.

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