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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 1840

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La voz de Aspen seguía tan tranquila como siempre.

—Quiero atrapar a Gustavo y entregárselo a Gael, para que Gael se ponga contento.

Teodoro, después de un largo silencio para calmarse, respondió:

—Gustavo no es fácil de atrapar. Ese tipo es un viejo zorro, desde chavo anda metido con las drogas, es despiadado, peligroso y muy astuto.

—Cuando empezó en Puerto Rafe, subió en el mundo del narco robando y traicionando a otros, por eso en la calle le dicen Oscuro.

—Cuando ya no pudo seguir aquí, se largó para la frontera de los tres países y desde ahí fue escalando hasta donde está ahora.

—Tiene tantas muertes encima que ya ni se cuentan, entre ellas, la del abuelo y el papá de Gael.

—La policía de aquí lleva años queriendo atraparlo, pero eso de agarrar a alguien en otro país es complicado, y además, el Triángulo Fronterizo es un enredo, ahí es casi imposible.

Teodoro suspiró hondo y le explicó a Aspen cómo estaba la cosa:

—En el Triángulo hay broncas todo el tiempo, pero si la policía se mete, todos los grupos de allá se unen contra nosotros.

—Están en el mismo barco, y si ven que uno peligra, todos jalan parejo para no caer uno por uno.

—Así que cuando la familia Bomak se enfrenta a la policía, los demás narcos les echan la mano por debajo del agua.

—Y Gustavo es el segundo al mando con los Bomak, así que aunque le tengan tirria, no lo van a dejar solo tan fácil, porque necesitan que los otros grupos sigan confiando en ellos.

—En resumen: si la policía aparece por allá, cualquiera de esos grupos puede ponerse en su contra. Por eso, intentar atrapar a Gustavo en otro país es casi imposible.

—Y si la policía no va, y solo te lanzas tú solito, está peor.

Aspen sacudió la ceniza de su cigarro.

—Lo sé, por eso quiero pedirte ayuda.

Teodoro preguntó:

—¿Cómo quieres que te ayude? ¿Ya tienes un plan?

Aspen asintió:

—Quiero que trabajemos juntos, policía y ejército, para atraparlo.

Teodoro se sorprendió:

La otra vez solo fue la unidad antidrogas, y aunque le pegaron fuerte a los Bomak, eran pocos y apenas atraparon a unos cuantos.

Por eso, mientras más agentes vayan, mejor.

Teodoro, que no era ningún tonto, entendió rápido lo que Aspen quería decir. Pensó un rato y contestó:

—Podría intentar pedir permiso a los de arriba. De todas formas, el gobierno ya tenía ganas de hacer algo así desde hace tiempo.

—Pero… aunque se haga como tú dices, sigue siendo difícil. La selva está bien densa, si Gustavo se esconde bien, no lo encuentras ni de chiste.

Aspen volvió a sacudir la ceniza.

—De Gustavo me encargo yo. Ustedes solo aseguren que los otros narcos de allá no se metan.

Mientras el ejército presionara, los narcos de allá no se iban a mover.

Así que, los otros grupos tampoco iban a querer arriesgarse.

Y si la policía detenía a la familia Bomak, entonces Aspen tendría su oportunidad perfecta para atrapar a Gustavo.

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