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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 1885

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Media hora después, Carol y Cora regresaron con los niños.

Timur se adelantó rápidamente para ayudarles con las bolsas de compras.

—¿Están cansadas después de tanto rato? —preguntó con cortesía.

Pero Carol ni lo miró, lo esquivó y fue directo hacia donde estaba Aspen.

Aspen tomó las bolsas que Carol le entregó y, con ternura, le acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja.

—¿Cansada? —preguntó él, sonriendo.

Carol negó con la cabeza.

—No, no estoy cansada. Solo que no sabía qué les gustaba a los padres del Sr. Timur, así que compré algunas cosas saludables para ellos.

Aspen revisó las bolsas y preguntó:

—¿Y en esta bolsa roja también hay cosas saludables?

No lo parecía.

Carol explicó:

—No, eso no es para ellos. Eso es para ti.

Aspen se sorprendió.

—¿Para mí? ¿Y qué es?

Intentó sacar lo que había, pero Carol lo detuvo.

—Solo son unos pares de calcetines, déjalo así.

Aspen sonrió, curioso.

—¿Y eso? ¿Por qué te dio por comprarme calcetines?

Carol contestó con naturalidad:

—No hay ningún motivo. Los vi mientras paseábamos, sentí que la tela era suave y pensé en ti, así que te agarré unos pares.

La sonrisa de Aspen se hizo aún más grande y luminosa.

—Qué buena eres, amor.

Carol apretó los labios, divertida.

—Sí, sí, solo son unos calcetines, tampoco es para tanto. Vámonos, que ya son más de las once.

—Sí, vamos —respondió Aspen.

Los dos parecían una pareja que llevaba años juntos, cómplices y cariñosos.

Timur los miraba de lejos. Cuanto más dulces se mostraban, más sentía que algo le apretaba el pecho.

Aun así, disimuló su incomodidad y, con una sonrisa forzada, dijo:

—Vámonos juntos, organicé un coche y ya nos está esperando en la puerta del centro comercial.

Aspen no dudó en rechazar la invitación.

—Nosotros vinimos en nuestro carro, así que nos vemos en tu casa más tarde.

Timur los miraba caminar tan felices, con los puños apretados y el ceño fruncido, murmurando para sí:

—¿Por qué él puede ser tan feliz? ¿Con qué derecho?

Cora no escuchó bien lo que Timur decía, pero notó que estaba de mal humor. Pensando que era por lo del coche, intentó tranquilizarlo.

—No te lo tomes a mal. Aspen casi nunca se sube al coche de otra persona. No es nada personal.

Timur pareció reaccionar recién a su presencia y cambió la expresión.

—Es que siento que no es muy fácil tratar con él.

Cora lo defendió:

—No, Aspen es buen tipo. Lo que pasa es que es un poco reservado con la gente que no conoce. Cuando agarren confianza, vas a ver que sí es buena onda. Mira cómo se lleva con mi primo y con Orion.

Timur esbozó una sonrisa forzada, solo por compromiso.

Ambos salieron juntos hacia la salida del centro comercial conversando.

—¿Tú qué opinas, soy mejor yo o él? —preguntó Timur de repente.

Cora se quedó pensando.

—Los dos me caen bien.

—No, dime, si tuvieras que escoger solo uno, ¿a quién escogerías? —insistió Timur.

Cora vaciló un momento.

—Aspen es como un primo para mí, casi somos familia, así que si hablamos de pareja, claramente te escogería a ti.

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