Gudas seguía mirando fijamente la pantalla del celular, respirando entrecortado y completamente pálido.
Todavía no salía de su asombro cuando llegaron las autoridades a la sede de la asociación y, acusándolo de traición, se lo llevaron detenido.
Estaba tan alterado que apenas podía mantenerse en pie, y caminaba tambaleándose, con el pantalón empapado.
Fueron dos policías los que tuvieron que cargarlo para llevárselo.
Lo que le esperaba ahora no era simplemente que lo echaran de Puerto Rafe, sino una condena de cárcel que le helaba la sangre.
También detuvieron a Solos, el alumno de Gudas, y a su mano derecha, para interrogarlos.
Azures, ahora presidente de la asociación, también debía acompañar a las autoridades, ya que era una figura clave y tenía que colaborar con la investigación del caso.
Antes de que se lo llevaran, Luca, con esa vocecita infantil que tenía, se le acercó y le dijo:
—Abuelo, no tengas miedo. El que nada debe, nada teme.
Azures, sabiendo que estaba limpio, se emocionó al escuchar a Luca y le respondió:
—¡Claro! Si uno camina derecho y hace las cosas bien, no hay por qué asustarse.
Luca insistió:
—Cuando vuelvas, hay que poner orden aquí. La asociación tiene que volver a estar en tus manos.
Azures aspiró hondo para contener la emoción y le contestó:
—Tú tienes la insignia, el puesto de presidente es tuyo. Yo te voy a ayudar en lo que necesites. ¡Vamos a hacer crecer la asociación juntos! Tenemos que cuidar y difundir nuestra cultura, que es nuestro orgullo.
Luca asintió con una sonrisa:
—¡Sí!
Don Monroy, al ver la escena, soltó un suspiro. Sabía que Luca todavía era muy pequeño para manejar la asociación solo. Azures todavía era necesario.
Cuando terminó de resolver los asuntos de la asociación, Don Monroy ni siquiera se tomó el tiempo de cenar. Salió directo al aeropuerto y tomó el primer vuelo de regreso a Lourdes.
Su nieta seguía allá y, como el tiempo apremiaba, quería aprovechar cada instante con ella.
Cuando terminara de acompañar a su nieta, pensaba volver a Puerto Rafe para estar con Luca...
La detención de Gudas causó un escándalo y volvió a ser tema de conversación por todos lados, especialmente en redes sociales.
Los amantes de las artes de todo el mundo se burlaban de Hachada.

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