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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 1982

En la habitación del hospital, Samira acababa de amamantar a Nano.

En cuanto vio llegar a Tesoro, le sonrió y la saludó con cariño:

—¡Tesoro!

Tesoro le contestó con alegría, usando ese tonito tierno que solo los niños tienen:

—¡Hola, madrina Samira!

Samira se rio y abrió los brazos:

—Ven acá, que tu madrina te quiere dar un abrazo.

Orion bajó a Tesoro al piso y la niña, sin dudarlo, fue saltando y brincando hasta los brazos de Samira.

Samira la apapachó fuerte, llenando de besos sus mejillas, y luego le dijo:

—¡Ay, Tesoro, hueles bien rico!

Tesoro, muy risueña, le respondió:

—Tú también hueles bonito, madrina.

Nano, que acababa de comer, estaba acostado al lado de Samira y dormía plácidamente. Pero en cuanto escuchó la voz de Tesoro, abrió los ojos y miró curioso a todos.

Tesoro le tomó la manita y le habló con dulzura:

—Hola, hermanito, vine a jugar contigo.

Nano le apretó el dedo con fuerza, la miró un momento y después le regaló una sonrisita.

Samira, divertida, le dijo a Orion:

—Mira nada más, ¿a poco no parece que Nano prefiere a Tesoro?

La noche anterior, después de que todos se fueron, Orion había intentado mil maneras de hacer reír a su hijo, pero el niño se portó bien serio y ni siquiera lo peló.

Orion se quedó intrigado.

Le pidió a Tesoro que le soltara la mano al bebé, para intentar con la suya. Pero aunque Nano la sujetó con fuerza, se quedó serio, sin sonreír siquiera.

En cambio, cuando Tesoro volvió a tomarle la mano, Nano soltó una carcajadita, feliz.

Orion volteó a ver a Samira y comentó:

—De verdad le gusta más Tesoro. ¿Tú crees que hay alguna razón para eso?

Samira se encogió de hombros, sonriendo:

—Será que entre niños se entienden, como si tuvieran la misma vibra.

Orion asintió, pensativo:

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