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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2049

Samira miraba la pantalla del celular y se le escapaba una sonrisita tímida, sintiendo un cosquilleo en el pecho.

Quién diría que aún le quedaba un poco de ilusión, esa ilusión de salir con él, de vivir por fin un ratito a solas, lejos del mundo...

—¿Qué te tiene tan embobada ahí mirando el teléfono? —preguntó de pronto la señora Suero.

Samira se apresuró a guardar el celular y, para disimular la vergüenza, tosió suavemente.

—Le estaba escribiendo a Tania, que en un rato viene a visitarme —respondió, fingiendo naturalidad.

A la señora Suero no le dio más vueltas al asunto y le pasó a Nano para que lo amamantara.

—¿Tania sigue detrás de Gael? —preguntó mientras acomodaba una mantita sobre el sofá.

Samira abrazó a Nano y asintió con la cabeza.

—Sí.

La señora Suero suspiró, resignada.

—Si Gael tuviera aunque sea la mitad del descaro de Orion, ya estaría con Tania desde hace rato. Uno es más pobre que las ratas y el otro más callado que un poste.

Samira se rió.

—No es falta de descaro, mamá. Gael tiene una barrera mental que no logra superar.

—¿Y qué barrera es esa? —insistió la señora Suero.

Samira negó con la cabeza.

—Ni idea.

La señora Suero volvió a suspirar, como quien carga el peso de todos los amores imposibles.

—Mientras más se encierre en sí mismo, menos va a poder avanzar. Gael y Orion deberían mezclarse un poco, ¿no crees? ¡Mira a Orion, cómo te persigue, no tiene vergüenza ese hombre!

Samira no pudo evitar soltar una carcajada al escuchar a su mamá quejarse de Orion.

Miró de reojo al bebé que tenía en brazos, pensativa, y al cabo de un momento le escribió a Orion:

"Tania y Gael, ¿no se te ha olvidado verdad?"

Orion contestó en un segundo:

"No lo he olvidado, tranquila. Lo tengo presente, sigo buscando el momento. ¿Tú qué haces?"

Samira respondió: "Nano ya despertó, lo estoy amamantando."

Orion: "Qué envidia, ese mocoso sí que sabe el placer."

A Samira se le puso la cara colorada y le dio tanta vergüenza que prefirió no contestarle más.

—Pero, Orion, si ni casado estás, ¿de qué mujer hablas?

Orion respondió:

—Por ahora no estoy casado, ¡pero ya casi! De hecho, ya tengo un hijo, ¿o no lo sabían? Y la mamá de mi hijo, ¿adivinen quién es? ¡Samira! ¡La mismísima Samira, la diosa de las redes!

—Así que si alguna de ustedes se atreve a coquetearme, se está buscando un problema serio. ¿No le temen a Samira? ¡Ella sí que no perdona! Ahora mismo soy su consentido, su debilidad, ¡y no me deja ni a sol ni a sombra!

—Samira no soporta ni una mosca cerca de mí, y la que lo intente, ¡termina hecha trizas!

En cuanto escucharon el nombre de Samira, las chicas se pusieron nerviosas, mirando a todos lados y dando pasos hacia atrás.

A pesar de haberse alejado del medio por el embarazo, Samira seguía siendo la reina absoluta de las redes.

De hecho, estaba más famosa que nunca.

Desde aquel día en que tuvo complicaciones y Orion, de rodillas en la puerta de la clínica, conmovió al país entero, millones de seguidores se sumaron a su causa.

Después, con la llegada del pequeño Nano, sus seguidores aumentaron aún más.

Cuando Nano cumplió su primer mes, Samira publicó una foto con su hijo, los dos sanos y felices, agradeciendo públicamente todas las muestras de cariño y buenos deseos.

Esa publicación colapsó internet.

Era la única estrella que, sin casarse, se atrevía a tener un hijo, se retiró en la cima para ser mamá, y aun así, durante su retiro, alcanzó más fama que nunca.

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