Unos veinte o treinta minutos después, Sebastián apareció de repente, entrando con pasos apresurados.
Se detuvo en la puerta del privado, jadeando, claramente había venido corriendo.
—¡Tania! —exclamó.
Tania se quedó sorprendida.—¿Qué haces aquí?—
Las compañeras de Tania miraron a Sebastián y luego a ella, todas sin entender nada.
Sebastián solo tenía ojos para Tania. Con el ceño fruncido, la miró de arriba abajo y preguntó:
—¿Estás bien? ¿No te hicieron nada?—
—¿Eh? Ah, ¿lo de Iman? No me pasó nada, de verdad. ¿Cómo te enteraste?—
Sebastián soltó un suspiro largo, como si por fin pudiera respirar.
Tardó un buen rato en responder:
—Menos mal… Me llegó un aviso de repente, que habías tenido problemas en el Bar Ebrios Contentos. ¿Ya está todo bajo control?—
—Sí, ¿pero quién te avisó?—
—No sé, fue una llamada anónima. ¿Tienes un minuto para salir a hablar?—
—Claro.—
—Te espero afuera.—
—Dale.—
Sebastián se acomodó los lentes y echó un vistazo al resto del grupo.
—Perdón, entré tan apurado que ni toqué la puerta. Disculpen por interrumpir.—
Las chicas enseguida respondieron:
—No pasa nada, no te preocupes.—
Sebastián salió y cerró la puerta con cuidado.
Las compañeras rodearon a Tania de inmediato, cuchicheando:
—Tania, ¿y ese quién es? Está guapísimo y se ve súper buena onda, todo un caballero.—
Tania sonrió:
—Es mi amigo de toda la vida, crecimos juntos en el mismo barrio. Es como mi hermano mayor.—
Otra de las chicas preguntó enseguida:
—¿Y ya tiene novia o no?—
Tania negó con la cabeza. De inmediato, los ojos de todas brillaron.
—¿Y yo? ¿Crees que le gusto?—
—¡Tania, Tania, ¿y yo? ¿Me ves de cuñada tuya?!—
Todas querían el contacto de Sebastián, pero Tania no se los dio, respetando su privacidad.
Se despidió de las chicas, tomó su bolsa y salió.
Sebastián la esperaba afuera. Al verla, volvió a fruncir el ceño y preguntó:
—No sé, solo dijeron que te estaban molestando en el Bar Ebrios Contentos, que viniera urgente. No dijeron quién era.—
Tania se sorprendió:
—¿Y no preguntaste?—
—Me puse tan nervioso que ni pensé. Apenas oí que estabas en problemas, me vine corriendo.—
Tania movió los labios, pensativa.
—No le digas nada a mis papás, ¿sí? No quiero que se preocupen.—
—Está bien.—
Sebastián la miró con seriedad:
—Tania, lo que siempre decimos: aunque no seamos pareja, somos como hermanos. Si te pasa algo, llámame primero, ¿ok?—
Tania asintió con una sonrisa tímida.
Salieron juntos del Bar Ebrios Contentos. Pero justo al llegar al auto de Sebastián, Iman los interceptó.
—¡Maldita! ¡Ahora sí, fuera del Bar Ebrios Contentos, a ver quién te defiende!—
Sebastián frunció el ceño y de inmediato puso a Tania detrás de él.
—¿Y tú quién eres?— preguntó.
Tania respondió:
—Son los mismos que vinieron a buscarme hace rato.—

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo
Cómo se llama la segunda parte de la novela?...