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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2060

—Sebastián, hijo, solo te tenemos a ti. Si te llegara a pasar algo, para tu papá y para mí sería como si se nos viniera el mundo abajo —le dijo su madre, con la voz quebrada.

—Nosotros de verdad queremos mucho a Tania. Tú lo has visto todos estos años, la hemos tratado como si fuera nuestra hija, como si ya fuera parte de la familia —agregó su padre, preocupado.

—Pero es que a ella le gusta Gael… ¡y ese muchacho es un peligro! —insistió su madre, moviendo la cabeza con pesar—. Sebastián, ¿y si mejor la dejamos ir? Si de verdad tú y Tania no están hechos el uno para el otro, podemos buscarte otra buena chica, ¡hay tantas mujeres buenas por ahí!

Sebastián soltó un suspiro largo.

—Yo ya la dejé ir. Lo dije desde el principio: si ella me hubiera querido, yo jamás la habría defraudado. Pero no me quiere, y no voy a culparla por eso —dijo con voz serena—. No importa a quién quiera, yo siempre la voy a apoyar. Lo importante es que ella sea feliz.

Su madre lo miró con tristeza y preguntó:

—¿Y tú, hijo? ¿No importa tu felicidad?

Sebastián le sonrió con ternura.

—Si ella es feliz, yo también lo soy.

Su madre frunció el ceño, desconcertada.

—¡¿De verdad eres tan tonto, Sebastián?!

Él se puso serio.

—Mamá, cuando uno quiere de verdad a alguien, lo único que desea es que sea feliz, aunque no sea contigo. Si ella está bien, yo también lo estoy. ¿Qué tiene de raro eso? Y te lo digo de una vez: no importa si es ahora o en el futuro, yo nunca voy a desentenderme de lo que le pase.

...

En el pasillo, Rafael y Beatriz, los padres de Tania, la abrazaron con preocupación y luego, mirándola a los ojos, le preguntaron:

—Tania, dinos la verdad, ¿esto tiene que ver con Gael?

Tania negó enseguida.

—No, para nada.

Beatriz insistió:

—¿Estás segura de que la persona que te hizo daño no es enemigo de Gael?

Tania frunció el ceño, un poco molesta.

—No tiene nada que ver con Gael. Tuve mala suerte y me topé con un par de maleantes, pero no son enemigos de Gael buscando venganza. ¿Por qué siempre piensan mal de él?

Apenas ayer, Iman todavía se sentía el rey del Bar Ebrios Contentos, presumiendo y fanfarroneando. Pero ahora… estaba como un muerto en vida.

La noche anterior, Iman había estado corriendo carreras en la autopista. Tuvo un accidente terrible. Le rompió los brazos, las piernas y las costillas. Para salvarle la vida, tuvieron que amputarle las piernas de emergencia.

Ahora, lo único que podía mover eran los ojos.

En cuanto salieron los videos del accidente, todos vieron el reloj de más de cien mil dólares en su muñeca y el carro deportivo de millones.

La policía llegó a su casa esa misma noche y arrestaron a su papá. La familia de Iman estaba acabada.

Y no solo fue la familia de Iman. Los que estuvieron con él anoche en el Bar Ebrios Contentos también salieron mal: unos heridos graves, otros quedaron lisiados. Ninguno salió ileso.

Rafael y Beatriz, que no sabían nada, vieron la noticia y no pudieron esconder su alivio.

Entraron rápido al cuarto de hospital.

—¡Mira las noticias! Por fin les llegó su castigo, ¡qué satisfacción!

Tania se quedó en el pasillo, con el corazón latiéndole fuerte, llena de nervios y confusión.

Si solo le hubiera pasado a Iman, podría pensar que fue un accidente. Pero que todos los demás hayan terminado igual… ¿cómo era posible tanta coincidencia?

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