Entrar Via

¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2068

—Tania y Sebastián, ¿verdad? —

Orion volteó a mirarla. —¿De verdad piensas ir al hospital? —

—Claro que sí. Si ya logré salir, por supuesto que voy a ver a Tania. ¿O qué, tienes otros planes? —

—...Pues sí, quería llevarte a otro lado. —

—Primero vamos al hospital, y tratamos de no tardarnos mucho. —

Orion asintió. Obediente, la llevó a una florería donde compraron un ramo, y también eligieron una canasta de frutas y unos regalitos.

Aspen y Carol también estaban en el hospital.

Cuando vieron llegar a Samira, tanto Carol como Tania se sorprendieron.

—¡Sami! ¿Qué haces aquí? —

Samira se quitó los lentes oscuros. —Vine a ver cómo están Tania y Sebastián. —

—¿Y Nano? —

—En casa, lo están cuidando los abuelos y los bisabuelos. —

El papá y la mamá de Sebastián, junto con Rafael y Beatriz, también estaban ahí. Cuando vieron llegar a Orion y Samira, los recibieron con mucho cariño.

Orion no era muy cercano a ellos, así que solo los saludó y se fue con Aspen a platicar al pasillo.

Orion preguntó: —¿Y Gael, qué tal anda? —

Aspen contestó: —Anoche anduvo en friega casi toda la noche; seguro ahorita está en su casa durmiendo. —

Orion bajó la voz. —¿Alguna vez revisaste al tal Sebastián? —

Aspen negó con la cabeza.

—No mucho, pero Carol dice que es buen tipo, que sí quiere de verdad a Tania. —

Orion comentó:

—Sí se ve buena gente. Ayer, para proteger a Tania, la dejó encerrada en el coche y él salió a enfrentarse solo. —

—Hoy en día, con tanto patán suelto, encontrarte uno que en vez de salir corriendo o usar a la chava de escudo, se quede a defenderla, ya es mucho decir. —

—Sebastián es un rival fuerte. —

Aspen soltó un suspiro pesado y dijo, resignado: —Eso no lo puedo controlar. —

Orion insistió:

—Pues no le das pecho y listo. Ya tiene más de dos meses, si un día no toma leche materna, no le pasa nada. —

Antes de que Samira le dijera que era un papá irresponsable, Orion añadió:

—La leche materna no es lo único que necesita para crecer sano. Así que no te sientas mal, tú también eres importante. —

—Nano es nuestro tesoro, pero tú también lo eres. —

—Él importa, pero tú igual. —

—Si por querer amamantarlo tienes que seguir sacrificándote, pues mejor ya no lo amamantes. —

Samira lo miró, sintiendo un calorcito en el pecho.

No sabía cómo serían los papás de otros niños respecto a la lactancia, pero la actitud de Orion le tocó el corazón.

Él no la hacía sentir que debía poner siempre al niño primero, ni la presionaba para aguantar.

Aunque ella, en el fondo, seguía priorizando a su hijo, la comprensión de Orion le daba mucha paz.

Al final, las mujeres no necesitamos mucho para sentirnos felices; a veces, basta con que el hombre de la casa muestre un poco de consideración.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo