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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2117

Lo único que realmente les preocupaba era el veneno de Weber.

Con el veneno no había forma de confiarse, era casi imposible prevenirlo: un pequeño descuido y todo podía salirse de control.

Aspen tenía claro su plan: solo pensaba llevar a Laín, Ledo y Miro.

Ledo iba para la competencia, Miro para echar una mano con lo que hiciera falta.

En cuanto a Laín… Aspen quería que el chico abriera los ojos al mundo, que viviera en carne propia cómo funcionaban los juegos de poder y las intrigas.

—Muchas veces, la mejor arma que uno tiene es la cabeza —pensaba Aspen.

Carol entendía lo que Aspen quería lograr, pero igual no estaba tranquila.

—Weber sabe demasiado sobre venenos y ustedes no tienen ni idea, es muy fácil que caigan en una trampa. Si yo voy, por lo menos puedo estar atenta y evitar que nos envenene a escondidas —dijo Carol, seria.

—Podemos dejar a Tesoro y Luca con Sami y Orión unos días, ellos pueden cuidar de los niños mientras tanto —añadió.

Aspen se lo pensó un momento y al final asintió.

—Tienes razón, así será.

Carol sonrió satisfecha.

—Listo, entonces en las vacaciones voy con ustedes a Eagle.

—De acuerdo.

Cuando por fin logró que Carol se durmiera, Aspen tomó el celular y empezó a ver las redes.

Se dio cuenta de que la gente de Eagle ya estaba haciendo justo lo que él imaginaba: todos estaban mencionando y presionando al Club de Artes Marciales de Eagle y al gobierno, exigiéndoles que salieran a dar la cara y le bajaran los humos a Ledo y a los seguidores de Puerto Rafe.

Pero ni el club ni el gobierno decían nada.

Aspen, con los ojos entrecerrados, siguió un rato el tema en tendencias. Después escribió un mensaje:

—Mañana lleva a algunos periodistas. Primero vayan al Club de Artes Marciales de Eagle, y luego a la puerta del gobierno. Hay que obligarlos a salir y decir algo.

La respuesta llegó enseguida:

—Entendido.

A la mañana siguiente, la noticia estalló como pólvora en las redes de Eagle.

Una multitud de periodistas se plantó frente al Club de Artes Marciales, preguntando a gritos qué opinaban sobre lo que era tendencia en internet.

Nadie del club apareció. La gente de Eagle se empezó a poner cada vez más nerviosa y molesta.

Enseguida todos volvieron a las redes, atacando con más ganas a los de Puerto Rafe, lanzando burlas y comentarios pesados.

—No se pasen de listos, que por querer hacerse los valientes se van a meter en problemas.

—Que hayan derrotado a un experto de Brasil no significa que puedan con nosotros, el Gran Imperio Eagle. Mejor recuerden lo que les pasó a sus antepasados.

Con eso, empezaron a sacar a relucir historias viejas de guerras e invasiones, queriendo hacerlos quedar mal.

Claro que se les olvidaba cómo terminaron sus propios antepasados: rindiéndose.

Aunque al final, por mucho que nosotros hubiéramos ganado, hablar de ese pasado todavía dolía en el alma de toda la patria.

Los de Puerto Rafe, llenos de rabia, no paraban de animar al pequeño maestro L, rogándole que les diera una lección arriba del ring y les hiciera morder el polvo.

Mientras, la gente de Eagle seguía con sus burlas y desprecios.

Cuando Aspen y Carol despertaron esa mañana, lo primero que vieron fueron las noticias en las redes. Carol frunció el ceño.

—¡Estos desgraciados sí que son insoportables!

Aspen, con los ojos entrecerrados, respondió tranquilo:

—Dejemos que el escándalo siga su curso un rato más.

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