Aspen tenía la cara dura. Que los niños los hubieran pescado en pleno acto no lo avergonzaba en absoluto.
Sonriendo, se acercó y levantó a Tesoro en brazos, bajando la voz para decirle:
—Papi no estaba mordiendo a mami, estábamos jugando, nada más.—
Tesoro ladeó la cabecita, incrédula:
—Yo lo vi, le estabas mordiendo los labios a mami.—
Justo en ese instante entraron Joaquín y Lola. Los dos, al escuchar aquello, se pusieron incómodos.
Rápido, cambiaron de tema con una sonrisa:
—¿Aspen, cómo es que hoy llegaste tan temprano?—
Aspen contestó:
—Hoy no hubo mucho trabajo en la oficina, así que me vine antes. ¿La maestra no dijo nada?—
Joaquín sonrió:
—La maestra dijo que los peques se portaron re bien y elogió mucho a Tesoro, dijo que ha mejorado montón.—
Tesoro enseguida olvidó el asunto anterior y sacó pecho, muy orgullosa:
—¡En mi salón yo soy la que mejor come! Como rapidito, limpio y sin hacerle ascos a nada. ¡La maestra hasta me puso de ejemplo!—
Aspen la miró y la felicitó entre risas:
—¡Claro, si eres hija de Aspen, solo podías ser la mejor!—
Carol, que todavía estaba apenada, no pudo evitar pensar para sus adentros:
Sí, claro, la hija de Aspen es la mejor… desde el kínder hasta la primaria, siempre la mejor comiendo. Come, duerme y se la pasa bomba. Pero en las notas, siempre está en la cola…
—Tesoro, ve a jugar con tus hermanos. Papi va a ayudarle a mami para hacerles algo rico.—
Aspen depositó a la niña suavemente en el suelo.
Tesoro corrió primero a la cocina para abrazar a Carol.
—Mami, dame un besito...—
Carol, fingiendo que lavaba verduras, se secó las manos rápido y se agachó:
—Ven, dame un beso.—
Tesoro le plantó un beso en la mejilla y murmuró:
—Mami, tu cara está caliente...—
Carol se quedó sin palabras.
Tesoro se fue corriendo a buscar a Ani para jugar. Aspen, sonriendo de oreja a oreja, miró a Joaquín y Lola:
...
Por esos días, del lado de Weber no hubo más movimiento.
Tesoro y Nano seguían en Puerto Rafe, así que Weber ni oportunidad tenía de acercarse.
En cambio, la gente de Eagle parecía haberse tomado un litro de café: todos los días gritaban en internet, como si tuvieran miedo de que Ledo no fuera a presentarse, usando todo tipo de comentarios provocadores.
"¿No que muy gallito ese chamaco? ¿Por qué ya no dice nada? ¿A poco ya se echó para atrás?"
"Las palabras se las lleva el viento, pero si no viene, será un cobarde, ¡un rajón!"
Al leer esos mensajes, a Ledo le hervía la sangre. Quería subir un video asegurando que sí iría a Eagle a enfrentarlos.
Pero Laín lo detuvo:
—Déjalos, que sigan hablando. Mientras más griten ahora, más rabia les va a dar después.—
Ledo, aunque con ganas de responder, aguantó por hacerle caso a Laín.
Como no decía nada, la gente de Eagle pensó que ya se había asustado con las amenazas del gobierno y la asociación de artes marciales de Eagle.
Se pusieron peor, la burla y los insultos iban en aumento.
Ya casi llegaba el Día de la Independencia y como Ledo seguía sin decir nada, en Eagle estaban seguros de que no iba a aparecer.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo
Cómo se llama la segunda parte de la novela?...