Dos hombres fornidos salieron de la puerta, con el rostro serio, y le preguntaron a Ledo con voz seca:
—¿Tú quién eres?—
Ledo llevaba puesta una mascarita fina, de esas que Luca le había preparado con anticipación.
Además, Laín le había dado un micro-cambiador de voz y un traductor portátil.
Con la barbilla en alto y haciéndose el importante, Ledo les respondió:
—¡Soy tu abuelo!—
Pero antes de que los tipos pudieran enojarse, Ledo se apresuró a corregirse:
—No, no, retiro lo dicho, no soy su abuelo…—
—¡Con lo poca cosa que son ustedes, ni para ser mis nietos les alcanza, ni de chiste los acepto!—
—¡Soy el famoso maestro L, el que les dejó el reto! ¡Su salvador, el que vino a enseñarles cómo se hacen las cosas! ¿No están emocionados?—
En cuanto Ledo terminaba de hablar, el traductor automático repetía sus palabras en voz alta.
No solo los dos tipos del club Eagle escucharon todo, sino también miles de personas conectadas en la transmisión en vivo.
¡Porque Ledo estaba transmitiendo en directo!
De inmediato, toda la red explotó de sorpresa.
Todos pensaban que él jamás se atrevería a ir al Eagle. Y no solo fue, sino que llegó directo a la puerta del club de artes marciales, a armar escándalo.
¡Y encima solo! Sin más compañía que su actitud.
¡Una locura!
La noticia voló y en segundos el tema ya era tendencia en todas las redes.
La gente se metía al live de Ledo a montones.
—¡No manches!
—¡Qué bárbaro!
—¡Está cañón!
Alguien advirtió entre los comentarios:
—Recuerden que el señor pequeño sigue siendo un niño, emocionarse está bien, ¡pero nada de groserías fuertes!—
Pero ese mensaje desapareció en el mar de comentarios que iban rapidísimo.
Todos querían animar a Ledo:
De pronto, un comentario interrumpió la fiesta:
—Un niño tan increíble y guapo seguro es de los nuestros, de Hachada. Oye, pequeño, dinos la verdad, ¿eres un bebé Hachada, sí o no?—
De inmediato se notó que ese era del lado de Hachada.
Los de Puerto Rafe no se quedaron callados y respondieron furiosos:
—¡Ay, por favor! ¡Este niño es de Puerto Rafe!
—¡Increíble! Los de Hachada no solo nos quieren copiar la cultura, ¡ahora hasta se quieren robar a la gente! ¿Se puede ser más descarado?—
Ledo también puso cara de fastidio, sacó pecho con orgullo y aclaró bien fuerte:
—¡Escuchen bien! ¡Yo soy cien por ciento de Puerto Rafe, nada de Hachada!—
Pero los de Hachada seguían insistiendo:
—Seguro te engañaron, chiquito, si hasta te ves igualito a los niños de Hachada.—
Entonces, aprovechando el lío, alguien de otro país metió su cuchara:
—A ver, ¿por qué no dejamos que el niño diga quién es en realidad? Así todos podemos ver en vivo si el señor pequeño es de Puerto Rafe o de Hachada.—
Ese comentario tuvo un montón de apoyo de gente de otros países, porque todos morían de curiosidad por la verdadera historia de Ledo.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo
Cómo se llama la segunda parte de la novela?...