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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2144

De repente, varios ciudadanos de Eagle comenzaron a señalar a Becker hijo como el culpable.

—¡Qué vergüenza de tipo! Solo sabe dejar mal a nuestro país, ¡no merece ser de Eagle! ¡Que lo fusilen!— gritó uno, y pronto otros se unieron al clamor.

El viejo Becker, que ya estaba grande y no aguantaba tanto estrés, se desmayó ahí mismo del susto.

Becker hijo también estaba al borde del pánico. Entre lágrimas, le pidió ayuda a Weber:

—¡Profe, sálvame!—

Ledo, que estaba observando todo, entrecerró los ojos. Claro, el maestro de Becker hijo era Weber. ¿Ahora quería que Weber viniera a sacarlo de ese lío? Perfecto, pensó Ledo, vamos a ver qué tanto ayuda.

Sin dudarlo, Ledo le dio una patada a Becker hijo que lo tiró al piso. Luego se agachó a su lado, fingiendo escandalizarse y levantó la voz para que todos lo escucharan:

—¿¡Qué!? ¿Dices que fue Weber quien te mandó a atacarme a escondidas!?—

Becker hijo se quedó en shock. ¿Cuándo había dicho eso?

—Yo…— alcanzó a balbucear, pero antes de que pudiera terminar, se desmayó de la impresión.

Ledo se apartó discretamente y, poniéndose de pie, gritó:

—¡Acaba de decir que fue Weber quien le enseñó a hacer eso!—

Alrededor todo quedó en silencio. Weber era considerado un héroe nacional en Eagle, una figura respetada y admirada por todos. Que de repente lo involucraran en ese escándalo dejó a todos sorprendidos y con la curiosidad encendida.

Wagg, que siempre estaba atento, reprendió a Ledo:

—¡No inventes cosas! Weber es una persona honesta y transparente, jamás le enseñaría a nadie a hacer trampas.—

Y enseguida, aprovechó para desviar la atención. Ordenó a la policía que se llevara a Becker hijo y aseguró a los ciudadanos de Eagle:

—¡A este tipo que daña la imagen del país, el gobierno lo va a castigar como se merece!—

Después, dirigiéndose a los extranjeros presentes, agregó:

—En todos los países hay una que otra manzana podrida. No porque uno salga malo, van a juzgar a todo Eagle. Aquí somos gente amable, respetuosa…—

Pero de pronto alguien lo interrumpió, gritando desde el fondo:

—¡Miren las tendencias en redes! ¡Eagle está en la mira otra vez!—

Todos sacaron sus celulares y empezaron a revisar, y de inmediato se oyeron expresiones de asombro:

La cara de Wagg estaba roja de rabia y vergüenza. Primero los habían atrapado hoy, y ahora salía a la luz lo de anoche. Ya ni sabía qué decir para defenderse.

Los ciudadanos de Eagle también estaban furiosos:

—¡La asociación de artes marciales es una vergüenza nacional! Solo saben manchar el nombre del país. ¡Tienen que eliminarlos a todos!—

—¡Sí! ¡No pueden seguir así! ¡Nos hacen quedar fatal!—

Viéndose rodeado por la indignación, Wagg se apuró a prometer:

—Quédense tranquilos, el gobierno no va a dejar pasar esto.—

Entonces Ledo, con toda la intención de provocar, añadió:

—De verdad que ustedes en Eagle dan miedo. Cuando no pueden ganar, intentan envenenar al rival. ¿Quién va a querer venir a competir aquí si así son las cosas?—

—¿O sea que si alguien tiene chance de ganarles, lo van a querer matar?—

—Y díganme, ¿de dónde sacan tanto veneno? Este país parece un nido de alacranes…—

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