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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 2875

Gabriel y su grupo, al otro lado del escenario, escucharon las palabras y se miraron con sospecha.

Comenzaron a cuchichear entre ellos:

—¿Qué demonios le pasa a la gente de la UMT de Elbanco? Ya me parecía raro que vinieran a competir hoy, ¡y ahora hasta se dan ánimos! ¿Acaso no saben que su robot está hecho pedazos?

—¿O será que hicieron un cambiazo y trajeron uno falso a última hora?

—Sí, a mí también me extraña, ¡su actitud no es normal! Ese robot no solo les costó un año entero de trabajo, sino también un montón de dinero. ¿No les duele que se haya roto de repente?

—Lo lógico sería que estuvieran encerrados en su habitación, llorando a mares. Esta actitud es desconcertante, hasta me pone un poco nervioso.

—¡Me preocupa que hayan traído un robot nuevo y nos ganen!

—No solo hablamos de más, sino que también hicimos una apuesta con un mocoso. ¡Si perdemos, sería una humillación total!

Gabriel frunció el ceño y bajó la voz, hablando en un tono que solo ellos podían oír:

—Estamos en una competencia, hay cámaras por todas partes. ¿Qué tanto balbucean? ¿No temen que los graben?

—Además, piensen un poco. ¿Creen que la UMT de Elbanco tiene la capacidad de comprar un robot nuevo en tan poco tiempo? ¿Acaso tienen dinero para eso?

—Y aunque tuvieran el dinero, no comprarían uno tan simple. ¡Comprarían uno de alta tecnología!

—Conseguir algo de dinero con mucho esfuerzo, encontrar a alguien que se los venda y al final comprar un modelo básico solo para perder la competencia... ¿Acaso son tontos?

El chico que estaba al lado de Gabriel asintió.

—Gabriel tiene razón. Dada la situación de su universidad, no tienen dinero para comprar uno, ni contactos para conseguirlo.

—Incluso si tuvieran ese dinero extra, ¿no sería mejor guardarlo para prepararse para la competencia del próximo año?

Los demás asintieron, de acuerdo, pero aún con el ceño fruncido, preguntaron:

—Pero entonces, si el robot está... ¿por qué vinieron a competir con tanto entusiasmo?

Gabriel respondió: —¡Porque retirarse sería aún más vergonzoso!

Todos miraron a Gabriel y, tras unos segundos de silencio, parecieron entenderlo y asintieron al unísono.

—Tienes razón.

Gabriel volvió a mirar a Fidel y su equipo, frunciendo el ceño y apretando los dientes. —Quieren minimizar el daño, ¡ni en sus sueños! ¡Hoy haré que queden en completo ridículo!

Sergio, el chico un poco más robusto, preguntó en voz baja:

—¡Seguro que dirán en el escenario que alguien dañó su robot a propósito!

Gabriel frunció los labios con desdén.

—¡Nadie les va a creer! Para todo se necesitan pruebas. Sin pruebas, solo están hablando por hablar.

Sergio lo pensó un momento y añadió:

—Es cierto, no tienen pruebas.

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