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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3123

Carol se quedó mirando el informe y, con solo un vistazo, frunció el ceño.

—Es falso, sin duda.

Era un desastre de informe; cualquiera con conocimientos de medicina se daría cuenta.

El contenido era como describir a un muerto que respiraba y tenía el cuerpo frío, totalmente contradictorio y sin pies ni cabeza.

Carol preguntó:

—¿Se puede encontrar el verdadero?

El cuarto abuelo respondió:

—¡Claro! Lo recuperé de la papelera.

Los dedos arrugados del cuarto abuelo teclearon un par de veces y en la pantalla aparecieron varios informes médicos más.

El cuarto abuelo dijo:

—Siéntate y míralos con calma. No sé qué es útil y qué no, pero he recuperado todo lo que tenía que ver con ellos. Supongo que tardarás un buen rato.

Carol asintió.

—De acuerdo.

Se sentó y se concentró en los informes que aparecían en la pantalla del ordenador.

El cuarto abuelo llamó a Aspen para que saliera a fumar con él.

Aspen aceptó el cigarrillo y fumó con él, pero aun así le advirtió:

—Intente fumar menos, ya tiene una edad.

El cuarto abuelo dijo:

—No puedo. Llevo toda la vida intentando dejarlo sin éxito. La abuela siempre dice que no tengo fuerza de voluntad y que soy demasiado perezoso para perseverar.

—Mi trabajo es diferente al de los demás, siempre trasnocho. ¿No crees que es aburrido pasarse la noche solo, mirando una pantalla? Aparte de fumar, no tengo mucho más que hacer.

Aspen lo entendía. Sacó un mechero y le encendió el cigarrillo al cuarto abuelo.

Luego, encendió el suyo y se quedó fumando con él.

El cuarto abuelo dio una calada y suspiró.

—¡Cómo pasa el tiempo! En un abrir y cerrar de ojos, los niños ya tienen doce años.

La expresión de Aspen se suavizó.

—Pronto cumplirán trece.

El cuarto abuelo sonrió.

—En unos años más podrán tener novia. ¿Qué tipo de chica crees que encontrará nuestro Miro?

Aspen respondió con una sonrisa:

—Seguro que alguien de su mundillo.

El cuarto abuelo se giró para mirarlo.

—¿Cómo lo sabes?

Aspen explicó:

—Porque lo conozco. Miro habla poco, no le gusta relacionarse con desconocidos y mucho menos con chicas que no conoce. Si ni siquiera tienen temas de conversación en común, ¿cómo va a tener novia?

—Las únicas personas con las que podría y querría relacionarse serían colegas con intereses comunes. Por eso creo que, de mayor, Miro buscará a alguien de su profesión.

El cuarto abuelo reflexionó:

—Alguien de su profesión, ¿eh? Eso será difícil. Ser hacker es un trabajo muy monótono, a pocas chicas les gusta. Las hay, pero son pocas.

—Y Miro es tan bueno... Un hacker corriente no le interesaría. Encontrar una chica hacker que esté a su nivel, ¡eso sí que es difícil!

Aspen sonrió.

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