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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3150

En la suite de un hotel de lujo, Orion Hidalgo, recién salido de la ducha y envuelto en una bata, estaba en una videollamada con Samira Suero.

—¿Quieres ver mis abdominales de acero?

Samira lo fulminó con la mirada, haciéndole un gesto.

Orion, que no lo vio, continuó con una sonrisa pícara:

—¡No seas tímida! ¡Si quieres, te los enseño gratis!

De repente, Olivia de Hidalgo asomó la cabeza. —¡Siempre con tus tonterías!

Orion se quedó boquiabierto. —¡No puede ser!

Samira contuvo una sonrisa.

—Mamá, ¿qué haces en nuestra habitación? —dijo Orion, avergonzado.

—Le traje un caldo a Sami y de paso le pregunté a qué hora tiene la revisión mañana. Como no estás, la acompañaré yo. Bueno, ya los dejo hablar, me voy.

Olivia se levantó y, antes de irse, le dijo a Orion:

—Ya eres mayorcito, ¡compórtate! ¡Sami está embarazada!

La comisura de los labios de Orion se crispó en una sonrisa forzada.

Al oír la puerta cerrarse, preguntó: —¿Ya se fue mamá?

—Ya se fue.

—Mamá estaba aquí y no me dijiste nada.

—¿Acaso me diste la oportunidad? —replicó Samira—. ¡En cuanto contesté, empezaste con tus cosas! Menos mal que no estás en casa, que si no, mamá te habría arrastrado a darte una charla de una hora como mínimo.

Debido a la experiencia con el nacimiento de Nano, Olivia estaba especialmente preocupada por este embarazo.

Si las parejas normales no podían tener relaciones durante el embarazo, mucho menos en el caso de Samira. Olivia temía que las tonterías de Orion pudieran hacerle daño a ella o al bebé, y por eso lo vigilaba constantemente.

Orion soltó una risa nerviosa.

—¡Probablemente serían dos horas! ¡Mamá cada vez se enrolla más! ¿Ya está todo arreglado para la revisión de mañana?

Samira asintió.

—Nathan me llamó esta mañana para recordármelo. Ya tenemos la cita, mañana a las siete y media.

—¿Por qué tan temprano? —preguntó Orion.

—Tienen que sacarme sangre y no puedo desayunar. Nathan dijo que si era más tarde, pasaría hambre. Así que a las siete y media me hacen las pruebas y después ya podré desayunar.

—Pobrecita mi esposa, y yo ni siquiera estoy ahí para acompañarte en la revisión.

—Es solo esta vez, y tienes una buena excusa. Te perdono. Además, no es ningún sacrificio, soy muy feliz.

Orion sonrió.

—En cuanto termine aquí, volveré corriendo a tu lado.

—Tú ocúpate de tus asuntos, no te preocupes por mí. Puedo cuidarme sola, y además, papá y mamá están en casa. ¿Cómo van las cosas por allá?

—Te envío un vídeo para que veas.

Le envió el vídeo de la paliza a Rodrigo. Samira, curiosa, preguntó:

—¿Qué es esto?

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