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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3155

—¿Y mi coche? —preguntó Rodrigo.

—Seguro que mi esposa ya sabe quién eres. Me da miedo que me encuentre si voy en tu coche. Es más seguro si cambio de vehículo.

—No hay problema —respondió Gorgonio de inmediato—. ¿Se va ahora mismo, señor Orion?

Orion asintió. —Sí, tengo que esconderme.

Gorgonio llamó enseguida a su chófer y le dijo que esperara a Orion en la puerta del hospital. Orion le dio las gracias y se fue.

Justo después de que se marchara, Gorgonio recibió una llamada de la empresa. Tenía que volver.

Como Orion se había llevado su coche y su chófer, tuvo que usar el de Rodrigo para irse del hospital.

Apenas Gorgonio salió del hospital, Orion envió un mensaje:

*«Busquen a alguien para que lo intercepte. ¡Denle una buena paliza! Ah, y antes de pegarle, jueguen un poco con él a toda velocidad. Le gusta provocar accidentes de coche, ¿no? Pues que pruebe un poco de su propia medicina»*.

*«Sí, señor»*, fue la respuesta.

Dos horas después, Gorgonio llegó al hospital con la cara hinchada y amoratada. Estaba sucio y empapado, como si se hubiera caído al agua.

Rodrigo, al verlo, se quedó atónito.

—Cuando te fuiste estabas bien, ¿cómo has acabado así?

Gorgonio, envuelto en una manta, temblaba de rabia.

—¡Esa esposa de Orion Hidalgo es una verdadera fiera! Me buscó a mí en lugar de a ti, pensó que yo eras tú. ¡Me embistió con el coche! ¡Si no llega a ser por mis guardaespaldas, hoy me habría matado!

—¡Pero si hoy no he llevado al señor Orion de fiesta! ¿Por qué me busca a mí? —exclamó Rodrigo, sorprendido.

—¡Y yo qué sé! ¡Quizá todavía está resentida por lo de ayer! ¡Como no puede atrapar al señor Orion, la paga contigo!

—…Vaya fiera. Pero tú no eres yo, ¿no se lo has explicado?

—¡Fueron directos a la acción, no me dieron ni oportunidad de explicarme!

—¿De verdad iban a matarte? —preguntó Rodrigo, con el rostro sombrío.

Gorgonio, con la cara aún más sombría, se calmó un poco y respondió con fastidio:

—No, eso no. Seguramente solo querían darme una lección, ¡no tenían intención de matar!

—¿Y cómo acabaste en el río?

—En medio del caos, el chófer se equivocó y se metió en una zanja.

—…Con razón el señor Orion se llevó tu coche, ¡qué previsor! ¿Has contactado con él?

—Claro que sí. Le pedí que se lo explicara a su esposa. ¡Pero fue peor el remedio que la enfermedad! ¡Al contactarlo, su esposa pareció enfadarse aún más y me embistió con más fuerza!

»¡Maldita sea, y con este proyecto de por medio, no me atrevo a ofenderla! También he investigado, y es cierto que el señor y la señora Hidalgo la adoran, la tratan como a su propia hija. ¡Si la ofendemos, el proyecto se irá al traste!

—Entonces, si nos la ganamos, ¿el proyecto saldrá adelante?

—Por lo que he investigado, ganársela a ella es más efectivo que ganarse al señor Orion. ¡Pero el problema es que ahora ya es tarde! ¡De haber sabido cómo eran las cosas en la familia Hidalgo, nunca le habría buscado chicas al señor Orion!

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