En el audio, se oía la voz de Esmeralda preguntando:
—¿Qué es lo que quieres que haga exactamente? ¿Solo tengo que ir y esparcir algunos rumores sobre Samira Suero y ya está?
La voz de Rina respondió: —Claro que no. Necesito que armes un escándalo, cuanto más grande, mejor. Lo ideal sería que todos los internautas se enteren de que Samira fue infiel y que es una mujerzuela.
Esmeralda: —¡Pero yo no tengo tanta influencia!
Rina dijo: —Puedes pedir ayuda a la familia Hidalgo. La influencia de los Hidalgo es más que suficiente. Puedes aprovechar su fama para difundir esos rumores.
Esmeralda: —¿La familia Hidalgo?
Rina continuó: —Exacto, la familia de su actual esposo. Son de la alta sociedad, cualquier chisme sobre ellos atrae la atención de un montón de gente.
Esmeralda: —¿Pero los Hidalgo me dejarán en paz?
Rina respondió: —Puedo darte una suma de dinero. Con eso puedes irte del país o esconderte en algún pueblo. Si no te encuentran, no podrán hacerte nada.
Esmeralda preguntó apresuradamente: —¿Cuánto dinero me puedes dar?
Rina: —Dime una cifra.
Esmeralda: —¡Quinientos dólares!
Rina, sorprendida, exclamó: —¿¡Cuánto!?
Esmeralda repitió: —Quinientos dólares, ni un centavo menos.
Rina: —¿Hablas… en serio? ¿Solo quinientos?
Esmeralda dudó un momento. —¡Ochocientos! ¡Quiero ochocientos!
Rina se rio. —¡Trato hecho! Te daré quinientos ahora y los otros trescientos cuando termines. Además, te cubriré los gastos para que te vayas de Puerto Rafe.
Esmeralda aceptó de inmediato.
—¡Hecho! Con dinero de por medio, no hay problema. ¡No te decepcionaré!
Cuando la grabación terminó, los curiosos estallaron.
—¡Mierda, mierda, mierda! ¿Esmeralda es idiota o qué? ¡Ochocientos dólares! ¡Ni por ochocientos mil haría algo así! Ofender a la señorita Samira y a la familia Hidalgo… ¿a dónde piensa huir? ¡Es un suicidio!
—Y esa Rina, quién diría que es tan malvada. Se cree muy valiente, la novata esta. ¡No sabe con quién se mete, usando a la familia Hidalgo para difamar a Samira!
—Definitivamente, las apariencias engañan. Parecía tan inocente y pura, y resulta ser una víbora. ¡Ya no se sabe qué es real en este mundo!
Olivia miró a su alrededor y dijo:
—Ya han visto el espectáculo y han escuchado la grabación. Supongo que ya entienden toda la historia. Díganme, ¿una persona como Esmeralda no se merece una lección?
La multitud coreó: —¡Se la merece!
Olivia volvió a preguntar: —¿Y una sabandija como Rina no debería ser vetada de la industria?
Todos respondieron al unísono: —¡Sí!

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