Steven Enríquez volvió a preguntar:
—¿Ese viejo amigo del señor Orion es un benefactor o un enemigo?
Rodrigo Enríquez respondió con seguridad:
—Un enemigo. Si fuera un benefactor, le habría preguntado directamente al mocoso, no habría necesidad de andarse con tantos rodeos. El tono del señor Orion sonaba claramente a que era un enemigo.
Al oír esto, Steven se sintió aún más tranquilo y le dijo a Rodrigo:
—No eres de la familia Enríquez, así que, por respeto a los antepasados, no permitiré que te conviertas en el jefe de la familia. Pero puedo ocultar tu identidad, con la condición de que, en la elección, me des tu voto.
El estatus actual de Rodrigo en la familia Enríquez le daba mucho peso. Su voto valía por diez de otros, y ese era el propósito de la visita de Steven.
Rodrigo frunció el ceño. No quería, pero no se atrevía a negarse.
Steven, al ver su vacilación, añadió:
—También puedes negarte, y entonces te quedarás en la cárcel de por vida.
Rodrigo frunció el ceño y preguntó con cautela:
—Gorgonio Enríquez… ¿lo mataste tú?
Steven no asintió ni negó. Miró a Rodrigo con los ojos entornados durante un momento y se levantó para irse.
Rodrigo tragó saliva, asustado, y dijo apresuradamente:
—¡Yo… estoy de acuerdo! ¡Estoy de acuerdo!
Steven asintió, satisfecho.
—Bien, cuando me convierta en el jefe de la familia, te sacaré de aquí.
Rodrigo: —Gra… gracias.
Steven no dijo nada y se fue.
Tras salir de la comisaría, el asistente preguntó:
—Jefe, esos dos mocosos tienen relación con el señor Orion. ¿Deberíamos posponer la operación?
Steven dijo: —No, actúa esta noche. ¡No hay que dejar que las cosas se compliquen!
El asistente, con cautela, añadió:
—¿No nos estará tendiendo una trampa Rodrigo? Si esos dos mocosos de verdad se llevan bien con el señor Orion, no podemos actuar a la ligera. Al fin y al cabo, el proyecto aún no está cerrado.
Steven dijo:
—Conozco muy bien a Rodrigo. Es tonto y cobarde. No se atreverá a engañarme. ¡Actúa sin miedo!
El asistente asintió. —Sí, señor. ¿Y ahora adónde vamos?
Steven preguntó: —¿Darío está en el hospital?
El asistente respondió:
—Con la muerte de Benjamín, él ya no tiene voz ni voto en la familia Enríquez, así que solo puede quedarse en el hospital vigilando el cuerpo. Pero, jefe, Darío es muy leal a Benjamín. No sé si podría causarnos algún problema.
Steven dijo:
—A Darío habrá que eliminarlo en el futuro. Pero no lo haremos nosotros, que lo haga Rodrigo. Por ahora, todavía tiene utilidad. Vamos, vayamos al hospital.
Cuando Steven llegó al hospital, Darío y los demás estaban en el depósito de cadáveres privado, velando el cuerpo de Benjamín.

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