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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3204

Ledo salió del dormitorio de puntillas y se dirigió a la puerta principal.

Justo al llegar, la voz de Gael sonó detrás de él.

—Ledo, ¿a dónde vas?

Ledo se sobresaltó y se giró. —¿Tío Gael?

Gael vestía su pijama; era evidente que se había levantado de repente al escuchar un ruido.

Se acercó a la puerta. —¿A dónde vas a estas horas?

Ledo fue sincero:

—A cazar un fantasma. Alguien se está haciendo pasar por Eric y me citó abajo.

—¿Ahora?

—Sí —asintió Ledo.

—¿Estás seguro de que es un impostor? —preguntó Gael de nuevo.

—Seguro. ¡Cien por ciento seguro de que es un impostor!

Gael frunció el ceño. —¿Sabes quién podría ser?

Ledo negó con la cabeza. —No lo sé.

—Voy contigo. Espérame un momento.

Gael se dio la vuelta para volver a su habitación a cambiarse, pero Ledo lo detuvo.

—Tío Gael, no vengas. Quédate aquí protegiendo a mi madrina, a Dulci y a los demás. Yo puedo encargarme de esto.

Gael no parecía convencido. Ledo añadió:

—Además, tengo a Cano y a Pink. No te preocupes.

—…Ten cuidado. Llámame si pasa algo. Protegerte es lo primero, no tengas miedo de armar un escándalo ni te contengas por nada. Aunque no estemos en Puerto Rafe, también podemos solucionar cualquier problema que causes.

Ledo esbozó una sonrisa. —¡Claro! Bueno, ya me voy.

—De acuerdo —asintió Gael.

Después de ver a Ledo irse, Gael, inquieto, hizo una llamada.

—Alguien, haciéndose pasar por Eric Enríquez, citó a Ledo abajo. Vigílenlo, no dejen que le pase nada.

Al otro lado de la línea respondieron:

—Sabía que algo no andaba bien. Si no fuera por no molestarlo a usted y a la señora Tania, lo habría llamado antes. Hace media hora aparecieron dos individuos sospechosos cerca del hotel. Han estado merodeando, y parecen profesionales.

—¿Cuántos son en total? —preguntó Gael.

—Aún no lo sabemos con certeza. Como no conocíamos sus intenciones, no los investigamos. Ahora mismo están en un coche, probablemente esperando al joven Ledo.

—Ledo ya bajó —dijo Gael—. Manténganlo vigilado e investiguen su información. Llámenme si averiguan algo.

—¡Entendido! —respondió el hombre.

Tras colgar, Gael lo pensó un momento, volvió a su habitación y se vistió, listo para salir en cualquier momento.

Ya cambiado, llamó a la puerta del dormitorio de Orion Hidalgo.

Orion abrió los ojos al instante. Un momento después, abrió la puerta y, al ver a Gael, preguntó:

—¿Qué pasa? ¿Ocurrió algo?

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