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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3208

—¿Qué panorama? —preguntó Orion Hidalgo, intrigado.

—¡Le dije a Steven Enríquez que tenía en mis manos un regalo de vital importancia para la Familia Enríquez! —respondió Ledo.

Orion entrecerró los ojos. —¿Qué regalo?

—No se lo dije, pero Steven Enríquez debe de haberse quedado con la intriga. Si no, no habría abandonado la idea de matarme. Esta noche había desplegado a mucha gente, incluso francotiradores. Si hubiera querido seguir adelante, no me habría dejado volver tan fácilmente.

Orion asintió.

—Steven Enríquez seguramente buscará la oportunidad de preguntarte por ese gran regalo. ¿Qué regalo piensas darle?

Ledo se rascó la cabeza. —Aún no lo he pensado.

Orion entrecerró los ojos, pensativo por un momento.

—Darle dinero sería lo más apropiado.

—¿Eh? ¿Dinero?

—Llevo aquí un tiempo y Steven Enríquez no se ha acercado a mí. Si de verdad le interesara este proyecto, después de la muerte de Benjamín, habría buscado la forma de hablar conmigo. Como no lo ha hecho, significa que sabe que este proyecto no es fácil de conseguir, al menos no antes de convertirse en el jefe de la familia.

»Y si no puede conseguirlo, el proyecto no le sirve de mucho para hacerse con el poder. Un proyecto que no le ayuda y que además levanta sospechas, es normal que lo evite por ahora.

»Pero si queremos sacar a la luz a todos esos viejos zorros, ¡tenemos que acercarnos a él!

»Así que, aprovechando el anzuelo que le ha lanzado Ledo, podemos tenderle una trampa aún más directa y tratar de sacar a la luz a todos los demonios que lo rodean.

—Es factible —asintió Gael.

—Yo soy bueno para las peleas, no para los negocios —dijo Ledo—. Haré lo que diga mi padrino. Pero si le damos dinero directamente, ¿no necesitaremos mucho?

—¡Habrá que darle una cantidad que no se atreva ni a imaginar! —respondió Orion.

Ledo se rascó la cabeza, un poco avergonzado.

—Yo… no tengo dinero. Le pediré ayuda a mi hermano mayor.

—No hace falta molestar a Laín por ahora —dijo Orion—. Hablaré con tu madrina Samira y te transferiremos nuestro dinero primero.

—Luego hablaré con tu madrina Tania, y te daremos el nuestro también —añadió Gael.

—Con lo nuestro y lo de Gael, será más que suficiente —aseguró Orion.

—¿Y si se lo damos y no lo podemos recuperar? —preguntó Ledo.

—No pasará. Ni siquiera hay que dárselo. Solo necesita saber que tienes el dinero. Llama a Laín ahora, que consiga una tarjeta anónima y le transferiremos todo. Laín es un profesional en esto.

Ledo asintió y miró la hora.

—Mi hermano ya está despierto, lo contactaré ahora.

Ledo sacó su teléfono y llamó a Laín, quien contestó al instante.

—Ledo.

—Hermano, necesito que me ayudes con algo…

Ledo le explicó la situación brevemente. Laín preguntó:

—¿Están tu padrino y el tío Gael contigo ahora?

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