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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3225

—Señor, ¿este caballero no se encuentra bien?

Arturo asintió con una expresión triste.

—Una enfermedad le afectó el cerebro.

Arturo se disponía a irse de nuevo con Marco cuando Tesoro los alcanzó.

—Espere.

Arturo la miró, extrañado.

—¿Ocurre algo?

Tesoro tomó la muñeca de Marco y le sonrió.

—El señor me ha regalado galletas, y yo también quiero darle un regalo.

Con discreción, Tesoro le tomó el pulso a Marco y luego sacó un frasco de medicina de su bolso.

—Conozco a un amigo con una condición similar a la del señor. Por casualidad, conoció a un médico extraordinario que le dio esta medicina y mejoró muchísimo. Este medicamento ya no me sirve, así que se lo regalo al señor.

Era muy raro que alguien ofreciera un medicamento así de repente.

Arturo miró a Tesoro con desconfianza y no aceptó el frasco.

Podía ver que Tesoro no tenía malas intenciones, pero no confiaba en que una niña pequeña pudiera tener una medicina milagrosa.

Orion, al darse cuenta de que Tesoro quería ayudar a Marco, se acercó y dijo:

—No miente. Yo también conozco a ese amigo del que habla, y su condición se ha estabilizado mucho. Podrían probarlo. Al fin y al cabo, mientras haya esperanza, no se puede renunciar.

Arturo miró a Orion con el ceño fruncido.

Sabía que Orion había estado muy cerca de Rodrigo últimamente. Sentía un profundo rechazo por Rodrigo y, por extensión, no tenía una buena impresión de Orion.

Sin embargo, estaba de acuerdo con sus palabras.

Valía la pena intentarlo si había una mínima esperanza.

Arturo tomó el medicamento.

—Gracias, pequeña.

Marco lo imitó.

—Gracias, pequeña.

Tesoro le sonrió a Marco.

—De nada.

Arturo se marchó con Marco. Orion le preguntó a Tesoro:

—¿Quieres ayudarlo?

—¿No es él el Marco del que hablabas? —preguntó ella a su vez.

—Tesoro, ¿cómo lo conoces? —inquirió Ledo.

—Hoy, en el hotel, estabas hablando de él con el tío Gael. Vi una foto —explicó Tesoro—. Dijiste que no es una mala persona. Y si no es malo, merece nuestra ayuda.

Ledo miró a Orion.

—¿Ya has investigado su situación?

Orion asintió.

—Luego hablamos en privado.

—¡De acuerdo! —asintió Ledo.

Orion le preguntó a Tesoro:

—¿Puedes curarlo?

—Ese frasco de medicina solo ayuda un poco con su condición, pero no lo curará por completo. Para que vuelva a ser una persona normal, necesitará tratamiento —respondió ella.

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