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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3243

Orion sonrió. —¡Esa es mi ahijada! ¡Me hace sentir tan orgulloso!

Los guardaespaldas: *Claramente es la hija del señor Bello, ¿no? Siempre atribuyéndose el mérito.*

—¿Dónde están ahora? —preguntó Orion.

—En el estudio del segundo piso —respondió un guardaespaldas.

Cuando Orion se disponía a subir, el guardaespaldas le advirtió:

—La señorita Simone dijo que, a menos que sea una emergencia, no subamos a buscarlos para evitar que nos lastimen por accidente.

—¿Y qué están haciendo ahí arriba? —preguntó Orion.

—La señorita Simone está aprendiendo el Arte del Vínculo con ese chico.

Orion: —…

No subió de inmediato. Primero llamó a Tesoro por teléfono y, solo después, se dirigió a las escaleras.

Al abrir la puerta del estudio, lo primero que vio Orion fue un bicho enorme y negrísimo sobre el escritorio.

Inmediatamente hizo una mueca de asco. —Tesoro.

En cuanto habló, el bicho fijó su atención en él. De un salto, bajó del escritorio y corrió en su dirección.

A Orion le dio un vuelco el corazón y soltó un grito ahogado.

—¡Vuelve aquí! —gritó Mateo.

El bicho frenó en seco, dio media vuelta y regresó al lado de Mateo.

Orion lo vio meterse bajo la ropa de Mateo y sintió unas náuseas terribles.

No era que tuviera prejuicios, es que de verdad le daban asco esas cosas.

Miró el rostro angelical de Tesoro y luego la cara atractiva de Mateo, y suspiró para sus adentros:

Qué niños tan guapos, y pensar que les gusta jugar con esto… ah…

—¡Padrino! —llamó Tesoro.

Orion no se atrevió a entrar más, temiendo que apareciera algún otro bicho venenoso.

—Tesoro, sal a hablar —dijo desde la puerta.

—Claro, voy en un momento —respondió ella.

Se entretuvo un poco más y le preguntó a Mateo: —¿Estos pasos son correctos?

—Sí —asintió Mateo.

—Entonces seguimos más tarde —dijo Tesoro, feliz.

—De acuerdo —asintió él de nuevo.

Después de guardar todo y lavarse las manos con desinfectante, salieron de la habitación.

Orion la miró con cariño. —¿Me dijeron que apenas comiste al mediodía, no te gustó la comida?

Tesoro negó con la cabeza. —Estaba ansiosa por aprender el Arte del Vínculo, no tenía mucho apetito. Padrino, ¿ya volvieron el tío Gael y los demás?

—Están a punto de llegar, por eso vine a avisarte. ¿Todavía quieres reunirte con Arturo y su hijo?

—No creo que haya problema, ¿verdad? De todas formas, Arturo no estará presente cuando trate a Marco. Además, le diremos que un médico prodigioso de La Selva ha venido a verlo.

Tesoro se giró hacia Mateo. —¿No tienes inconveniente?

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