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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3249

El hombre guardó silencio. Steven se volvió hacia Darío.

—Sé que estás sufriendo, pero míralo desde otra perspectiva. Solo si nosotros tomamos las riendas de la familia Enríquez, Eric tendrá un lugar asegurado cuando regrese.

»Además, si no convocamos la junta directiva mañana, ¿crees que algunos no armarán un escándalo en el funeral? ¿Acaso Benjamín podría descansar en paz entonces?

Darío miró a Steven con una expresión compleja y asintió. —Entiendo.

Steven soltó un largo suspiro y le dio otra palmada en el hombro a Darío.

—Tengo asuntos que atender, así que me retiro. Esta noche aún puedes acompañar a Benjamín. Quédate a su lado y despídete como es debido.

—Lo haré —asintió Darío.

Steven se giró hacia Ledo. —¿Nos vamos?

—Sí —asintió Ledo también.

Antes de irse, miró a Darío y dijo:

—Mi mamá siempre dice que a la gente buena le pasan cosas buenas y que los malos reciben su merecido. Que no es que no llegue, sino que tarda. Si sientes que una buena persona está sufriendo una injusticia, solo hay que esperar con paciencia, porque todo se acomoda al final.

Darío se quedó atónito. Un momento después, asintió con seriedad. —¡Entendido!

Steven entrecerró los ojos. Mientras se alejaba con Ledo, le preguntó:

—¿Por qué le has dicho eso a Darío de repente?

—El asistente Darío mencionó hoy a Rodrigo, estaba muy enfadado. Solo intentaba consolarlo.

—Ah, así que hablabas de Rodrigo —dijo Steven.

Ledo se giró para mirarlo. —¿Cree que lo que dije está mal?

Steven respondió de inmediato:

—No, está muy bien. Tu madre te ha educado correctamente. El mundo tiene sus propias reglas de supervivencia: el bien es recompensado y el mal, castigado. Es una verdad universal.

Al oír esto, Ledo frunció los labios, algo sorprendido.

¿Cómo podía un canalla como él decir algo así con tanta serenidad?

No era algo que cualquiera pudiera hacer.

—A su edad, ¿no le cansa tener que preocuparse por los asuntos de la familia Enríquez? —preguntó Ledo—. Mire al señor Arturo, él no se mete en estos líos y vive felizmente de sus dividendos mensuales, sin ninguna preocupación.

Steven sonrió.

—Todavía eres pequeño, no lo entiendes. En la vida, uno debe ser leal, honorable y tener sentido de la responsabilidad. Me gustaría retirarme y vivir tranquilo, pero si la familia Enríquez me necesita, jamás me negaría.

»Soy un Enríquez. Mi fortuna y mi desgracia están ligadas a las de la familia. No quiero verla caer.

»Además, mi relación con Benjamín era excelente. Que la familia prosperara era también su deseo. Ahora que él no está, espero poder sostenerla para que pueda descansar en paz.

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