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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3321

Tesoro preguntó: —¿Estás cansado? ¿Ledo ya regresó a casa también?

Aspen respondió con voz suave:

—No estoy cansado. Ledo no está en casa, lo dejé en la escuela.

Tesoro volvió a preguntar: —¿Y papá vio a Ani? ¿Está bien? ¿Engordó o adelgazó?

Aspen: —… Todavía no lo he visto, iré a verlo más tarde.

Cuando Tesoro fue a la montaña, dejó a Ani en el castillo para conejos que le regaló Orion. Allí crían muchos conejos como mascotas y hay personal especializado para cuidarlos.

Tesoro dijo: —Papá, tráelo a casa por unos días. Ha estado fuera tanto tiempo que seguro extraña su hogar, y además, puede hacerte compañía.

Aspen sonrió: —De acuerdo. ¿Quién te acompañó a la estación de enlace?

Tesoro respondió: —Fue mamá. Cuando te fuiste, se puso muy triste, hasta lloró.

Carol la interrumpió: —Tesoro.

Aspen frunció el ceño, sintiendo una punzada de dolor.

Carol tomó el teléfono:

—No le hagas caso a Tesoro, está inventando. No lloré para nada. ¿Cómo podría llorar a mi edad?

Tesoro preguntó:

—Entonces, ¿por qué mamá tenía los ojos tan rojos después de que te fuiste? ¡Todavía los tiene rojos! Y estos días no ha estado bien, anda como ida. La bisabuela dice que te llevaste su alma contigo.

Carol: —…

Tesoro salió corriendo. Carol y Aspen sostenían sus teléfonos, uno en la montaña y el otro en casa, separados por miles de kilómetros.

No se sabe cuánto tiempo pasó antes de que Aspen preguntara:

—¿No has estado comiendo ni descansando bien?

Al escuchar la voz de Aspen, Carol sintió que se le oprimía la nariz. Realmente lo extrañaba mucho, no estaba acostumbrada a estar separada de él.

Cuando él estaba, la consentía como si fuera una niña que necesitaba cuidados.

Ahora que no estaba a su lado, su papel había cambiado; se había convertido en la adulta que cuidaba de los demás.

Controlando sus emociones en secreto, Carol dijo:

—No es eso. Estos últimos días he estado investigando una hierba medicinal de El Abismo y me he obsesionado un poco, así que la abuela siempre bromea conmigo usando tu nombre.

Aspen sabía que era una excusa, pero no la delató.

—Comer y dormir es lo más importante. No importa qué investigues, no puedes descuidarte. Eres el centro de todos nosotros; si tú no estás bien, nadie a tu alrededor lo estará.

Carol respondió: —Sí, sí, lo sé. ¿A qué hora llegaste a casa?

Aspen: —Llegué a Elbanco anoche. Después de dejar a Ledo en la escuela, volví para acá. Llegué a casa esta mañana, justo cuando empezaba a amanecer.

Carol preguntó: —¿Viste a Sami y a Tania?

Aspen dijo: —Vi a Nano.

Carol sintió curiosidad: —Hoy Nano debería estar en la escuela, ¿cómo es que lo viste?

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