El peso de sus palabras fue absoluto. Valentina y sus empleados abrieron los ojos de par en par, petrificados de miedo.
Tania sintió un calor dulce en el pecho. Se puso de puntillas, le dio un beso a Gael y luego se giró hacia su objetivo.
Valentina, pálida como un fantasma, tartamudeó:
—Se... Señor Gael, yo soy la novia de Thor. ¡Si me golpean, es como si le escupieran en la cara a él!
Tania miró a Gael de reojo, y él simplemente le dijo:
—Haz lo que quieras. Yo me hago cargo de las consecuencias.
Tania asintió con una gran sonrisa.
—¡Perfecto!
Se paró frente a Valentina y, sin dudarlo, le soltó otra bofetada. ¡Y esta vez con todas sus fuerzas!
Valentina soltó un grito ahogado, pero antes de que pudiera articular palabra, ¡Tania le dio otro golpe!
Recordando todas las humillaciones del pasado y viendo cómo ahora intentaba hacerse la víctima, Tania no tuvo piedad. ¡Le dio una bofetada tras otra!
Samira observaba la escena emocionada. ¡Le picaban las manos por unirse!
Intentó levantarse, pero su empleada la detuvo de inmediato.
—Señora, por favor, piense en el bebé. Conténgase, deje que la profesora Tania cobre también los golpes que usted quería darle.
Samira soltó un suspiro de frustración y le gritó a Tania:
—¡Tania, dale un par más de mi parte!
—¡Hecho! —respondió Tania, quien estaba disfrutando el momento. Solo se detuvo cuando sintió que le dolía la mano.
Al ver que terminaba, Gael se acercó rápidamente con una botella de agua fresca y le secó el sudor de la frente con un pañuelo.
Tania bebió un trago, recuperó el aliento y miró a Valentina.
—Aunque mi esposo es Gael y nadie se atreve a meterse con él, yo no ando por la vida humillando a los demás por capricho. Si te pegué, fue por algo. ¡Ponte a reflexionar sobre lo que hiciste!
Valentina cayó sentada en el suelo, cubriéndose el rostro hinchado. ¡Quería matarlas a todas!
Pero se tragó su orgullo y no dijo ni una palabra. Sabía perfectamente que, sin Thor allí, nadie la protegería. Si abría la boca, solo conseguiría que la golpearan más.
Justo entonces, Orion "llegó corriendo" al restaurante, fingiendo estar al borde del pánico. Fue directo hacia Samira.
—Mi amor, ¿estás bien? ¿Te pasó algo?
Samira sabía que él estaba actuando, así que fingió estar indignada.
—¡Vaya, al fin te preocupas por mí! ¡Pensé que tu corazón se había ido volando detrás de esta señorita!
Orion miró a Valentina con una expresión que simulaba un profundo conflicto interno.
Valentina, con los ojos llenos de lágrimas, lo miró como una damisela en apuros.
Orion frunció el ceño, se giró hacia Samira y dijo:
—Te estás imaginando cosas, no hay nada entre ella y yo. Vamos a casa, estás embarazada, ¡no puedes andar dándome estos sustos!
Luego miró a Gael.
—Llévate a Tania a casa también. Después de todo, Valentina es la novia de Thor, si seguimos con este escándalo, todos quedaremos mal.
Gael entendió que Orion estaba ahí para cerrar la escena. Miró a Tania.
¿Ya te desahogaste?, parecía preguntar su mirada.
Tania asintió.
—Ya me siento mucho más tranquila. Vámonos, ya casi es hora de que Dulci salga de la escuela.
Samira se levantó con cuidado debido a su vientre. Le lanzó a Valentina una última mirada llena de superioridad y caminó hacia la salida.
Cuando todos se fueron, ¡el personal de Valentina por fin pudo volver a respirar!
Con los ojos llorosos, se acercaron a ella.

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