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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3535

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Aspen Bello entrecerró los ojos, observando con absoluta frialdad las espaldas de los Castillo mientras se alejaban.

—Van a caer muy pronto. Guarda bien esa grabación.

Abel asintió.

—Lo sé. Ya la respaldé en el correo electrónico.

Aspen había tenido la paciencia de hablar con ellos durante tanto tiempo exclusivamente por esa grabación.

En estos tiempos, una sola palabra mal dicha bastaba para destrozar la carrera política de cualquiera. ¡Y la Familia Castillo acababa de decir una barbaridad tras otra!

¡Ja!

La habitación de Gaspar Castillo era un caos absoluto.

Cuando el grupo entró apresuradamente, ¡la escena los dejó sin aliento!

Carol estaba sentada a horcajadas sobre Silvana Castillo, sosteniéndole el cabello con una mano mientras con la otra le repartía bofetadas a diestra y siniestra.

Silvana no tenía ni el menor espacio para defenderse, y lloraba a gritos como si le estuvieran arrancando el alma.

—¡Ya no quiero vivir! ¡Buaaa, esto es demasiado abuso! ¡Buaaa...!

Al ver entrar a su marido, gritó desesperada:

—¡Amor, ayúdame! ¡Mata a esta loca! ¡Mátala! ¡Buaaa...!

Javier volvió en sí de la impresión y avanzó enfurecido.

—¡Maldita zorra, cómo te atreves a... ah!

¡Antes de que pudiera terminar el insulto, Aspen le dio una patada que lo mandó a volar varios metros hacia atrás!

Javier se estrelló contra una mesa con un quejido ahogado y se quedó sin aire, incapaz de articular palabra.

Al ver que los refuerzos habían llegado, Carol finalmente soltó a Silvana.

Aspen la sostuvo con delicadeza.

—¿Te lastimaste?

Carol jadeaba por el esfuerzo.

—No, ¡solo estoy un poco cansada!

Con ternura, Aspen le limpió el sudor de la frente y le acomodó el cabello revuelto.

Silvana estaba al borde del colapso. Se sentó en el suelo, llorando por el dolor, luciendo como una desquiciada: el cabello hecho un desastre, el maquillaje completamente corrido.

Tendía la ropa desgarrada, y su rostro estaba cubierto de moretones, marcas de manos y rasguños que sangraban ligeramente.

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