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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3634

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—Por eso debes hacer lo que te digo y nunca mencionar el nombre de Lázaro Rojas a nadie.

—Mientras mantengas la boca cerrada, estarás a salvo.

—Sé obediente, haz exactamente lo que te ordene, y te prometo que conseguirás todo lo que anhelas.

Dicho esto, la llamada se cortó abruptamente.

Jade apretó el teléfono con fuerza, frunciendo el ceño. Una mezcla de ansiedad y profunda frustración la invadía.

Ansiedad, porque sentía que se había involucrado con algo oscuro y peligroso, y que su vida pendía de un hilo en todo momento.

Frustración, porque no sabía absolutamente nada de aquel hombre. ¡No tenía la más mínima garantía de seguridad!

¿Qué clase de demonio era ese tal Lázaro Rojas, y por qué demonios la había elegido a ella?

...

La subasta se extendió hasta pasada la una de la tarde.

Isabela compró un total de ocho macetas de flores, escogiendo únicamente las que a ella y a Tesoro más les gustaron.

La señora Solís, por su parte, compró muchísimas más: un total de quince macetas, la gran mayoría con la intención de enviárselas como regalo a Joaquín Ortega y a Carol.

Aunque había gastado una pequeña fortuna, la sola idea de haber conseguido una conexión directa con Joaquín Ortega la llenaba de alegría.

El caso de Jade fue completamente diferente. Su dinero solo le compró humillación.

¡Ese día había gastado más de novecientos millones en total!

Novecientos millones no eran una cifra menor. Incluso había tenido que utilizar el dinero de su propia dote matrimonial para cubrir el gasto.

Pero lo peor de todo no fue eso. Apenas terminó de pasar la tarjeta, recibió un mensaje de la Primera Dama.

Le informaba que La Flor Reina de ese año era demasiado ostentosa y, como no era de su agrado personal, no la aceptaría.

En palabras simples: rechazó categóricamente su regalo.

El mensaje implícito era aún más claro: repudiaba a Jade Castillo como persona.

Jade casi explota de la ira al enterarse. Había gastado una fortuna y hecho el ridículo durante toda la mañana, solo para que, al final, no recibiera ni una sola palabra de agradecimiento y, encima, terminara ofendiendo a la mujer más importante de Leona.

¡Todos se reirían de ella a sus espaldas!

Mientras seguía hirviendo de coraje, la criada personal de la Matriarca Linares apareció de repente.

Sin importarle que todos estuvieran mirando, se dirigió a Jade con actitud implacable.

—Señora, la Matriarca me ha enviado para llevarla de regreso a casa. La está esperando en el santuario ancestral.

Jade abrió los ojos de par en par. —¿¡Qué!?

La criada ni siquiera se inmutó ante su reacción. La ignoró y caminó directamente hacia Isabela y la señora Solís, esbozando una sonrisa amable.

—Señora Enríquez, señora Solís, nuestra Matriarca ya se ha enterado de lo sucedido hoy. Me pidió que viniera personalmente a ofrecerles una sincera disculpa en su nombre. Lamentamos profundamente las molestias causadas. Nuestra joven señora aún es inmadura y no sabe comportarse. Les rogamos que no tomen en cuenta sus insolencias.

Jade frunció el ceño con furia. —¿Quién te crees que eres para...? ¡Mmmph!

No pudo terminar la frase. Dos hombres musculosos la sujetaron por detrás, le taparon la boca y la arrastraron fuera del salón por la fuerza.

La criada mantuvo su sonrisa inalterable.

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