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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3641

Nuevo hogar¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

Aspen Bello hizo una llamada.

—Alguien quiere tocar a Tesoro. Ya te envié los videos de seguridad y su ubicación actual. La gente de Eric Enríquez lo está vigilando, pero quiero que vayas tú con tu equipo de inmediato.

El hombre al otro lado de la línea se sorprendió. ¿Tocar a Tesoro?

¿Acaso querían morir? ¡¿No sabían que esa niña era la luz de los ojos de Aspen?!

—¡Voy para allá enseguida! ¿Podemos eliminarlos?

El rostro de Aspen se ensombreció y su voz sonó gélida.

—Primero averigua quiénes son y cuántos hay. Atrápalos a todos. ¡Y si quieren morir, concédeles el deseo!

—Entendido —respondió su subordinado.

Tras colgar, Aspen dejó el teléfono sobre la mesa y encendió un cigarrillo.

No le importaba quién fuera el enemigo, si querían morir, él mismo les cavaría la tumba. ¡Cualquiera que se atreviera a poner sus ojos en Tesoro pagaría con su vida!

...

Mientras tanto, en la villa de las afueras.

Marco Enríquez estaba en cuclillas en el jardín, observando a unas hormigas trasladar su nido.

Al ver acercarse a Arturo y a los demás, se puso muy feliz.

—¡Papá, Benjamín!

Corrió hacia ellos, mirando a Tesoro con curiosidad.

La niña lo saludó primero con una dulce sonrisa.

—Hola, Tío Marco, ¿te acuerdas de mí? Mira, te traje otro de los 'caramelos' que tanto te gustan.

Tesoro abrió su manita, revelando una pequeña píldora roja.

Marco ya la había probado antes y le interesaba mucho, pero en lugar de tomarla de inmediato, giró la cabeza para mirar a Arturo, pidiéndole permiso con la mirada.

Arturo asintió suavemente.

—Lo que te dé Simone, puedes comerlo.

Solo entonces Marco tomó la píldora con una sonrisa boba y se la metió a la boca, balbuceando con alegría:

—Mone... Mone...

Tesoro soltó una risita.

—Tío Marco, ¿qué estabas haciendo hace un momento?

Marco señaló un árbol cercano.

—Hormiguitas... se mudan. Mira.

Tomó a Benjamín de la mano y lo arrastró hacia el árbol. Tesoro e Isabela los siguieron de cerca.

Arturo miró a Alfredo y sugirió:

—Vamos a sentarnos un rato en la terraza.

Alfredo asintió y, apoyándose en su bastón, caminó hacia el área techada del jardín.

Un empleado de la casa les sirvió café caliente. Alfredo miró a Marco a lo lejos y suspiró conmovido.

—El estado de este chico realmente ha mejorado. Solo han pasado unos días desde la última vez que lo vi, y hasta ha ganado un poco de peso.

Arturo sonrió con orgullo.

—Ha subido un kilo. Últimamente tiene buen apetito y está comiendo muy bien.

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