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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3660

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Benjamín Enríquez dejó escapar un largo suspiro:

—Si nunca se han cruzado, no entiendo por qué te trata de esa manera. Tu abuelo y yo estábamos seguros de que había algún tipo de conflicto entre ustedes.

Eric Enríquez, volviendo a centrar su atención en su padre, le respondió con calma:

—Te aseguro que no hay nada. Por cierto, deberías pedirle a la cocina que prepare algo de cenar. Han viajado un largo trayecto desde La Selva; lo más probable es que estén hambrientos.

Benjamín asintió, reconociendo la importancia de la hospitalidad:

—Tienes razón. Iré a encargarme de eso enseguida.

Mientras Benjamín iba a dar las instrucciones a los sirvientes, Eric regresó a la zona donde Aldo y Álex esperaban.

Los dos guardaespaldas, aún con sus mascarillas puestas, lo observaron acercarse, manteniendo una postura tensa y defensiva.

Eric se detuvo frente a Arturo Enríquez y Alfredo Enríquez, y les dijo en un tono respetuoso pero firme:

—Abuelos, permítanme tener unas palabras a solas con ellos, por favor.

Los ancianos, algo desconcertados, intercambiaron una mirada rápida, asintieron y se levantaron de sus asientos:

—De acuerdo.

Tras un breve saludo a Aldo y Álex, ambos se retiraron para buscar a Benjamín y entender mejor la situación.

Con el área despejada, Eric se dirigió directamente a los dos hombres:

—Sus habitaciones ya están listas. Si el pequeño doctor divino no requiere de su asistencia en este momento, pueden ir a descansar. Yo me encargaré de vigilar la puerta.

Aldo y Álex rechazaron la oferta al unísono, con un rotundo:

—¡No, gracias!

Eric, sin inmutarse por la hostilidad, inquirió:

—... ¿Ustedes saben quién soy?

Álex respondió de forma cortante:

—Apenas lo acabamos de conocer.

Eric insistió:

—¿Nos hemos cruzado en algún lugar antes?

Álex negó con la cabeza:

—Nunca.

Pero entonces, como si lo hubiera pensado mejor, le devolvió la pregunta con recelo:

—¿Acaso usted nos ha visto a nosotros?

Eric respondió con sinceridad:

—No. Sin embargo, hace un tiempo tuve que realizar una misión en las cercanías de La Selva.

Aldo y Álex se sorprendieron:

—¿Ha estado en La Selva?

Al observar sus reacciones, Eric confirmó lo que sospechaba: decían la verdad. Definitivamente nunca se habían visto antes.

Siendo así, su evidente antipatía solo podía tener una explicación: Simone.

Eric aclaró:

—No he estado en La Selva. Solo en los alrededores.

Aldo y Álex murmuraron un desinteresado "oh" y guardaron silencio.

Eric estaba dudando si su teoría era correcta y estaba a punto de hacer otra pregunta cuando Aldo soltó de sopetón:

—Mire, joven Eric, puede que usted sea un tipo apuesto, pero jamás podrá compararse con nuestro joven Mateo. Él y la señorita Bello están destinados a estar juntos; ¡hacen la pareja perfecta!

Eric se quedó de piedra:

—...

Álex le lanzó una mirada furibunda a Aldo. ¡Esa información no debía ser divulgada así como así!

Pero ya que el daño estaba hecho, decidió respaldar a su compañero y añadir su propia estocada:

—En esta vida hay que saber cuál es nuestro lugar. Usted puede tener buena apariencia y venir de una familia influyente, pero no sabe nada sobre medicina o nuestros métodos. ¡Sus mundos no tienen nada que ver! Es obvio que nuestro joven señor es el único digno de la señorita Bello.

—Además, ellos ya tienen un vínculo profundo; se aman. ¡Si usted se entromete ahora, solo sería un intruso! Para decirlo sin rodeos, sería el tercero en discordia intentando robarse a la novia de otro.

—Me tomé el tiempo de investigar a la Familia Enríquez. Sé que son una dinastía poderosa y, aunque algunos de sus miembros puedan tener defectos, en general son conocidos por su honor, especialmente su línea familiar.

—Su bisabuelo, su abuelo y su propio padre son hombres intachables. Me imagino que usted no querrá manchar su honor haciendo algo tan bajo y despreciable, ¿verdad?

Eric, frunciendo ligeramente el ceño y con una extraña sensación en el estómago, inquirió:

—¿Se aman? ¿Tienen un vínculo profundo?

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