—No tengo idea de si tiene algún resentimiento o bronca con Marco, pero imagino que no. Si de verdad quisiera hacerle daño, ¿no habría sido más fácil matarlo de una vez?
—Con todo lo que sabe, acabar con él sería cosa de niños.
Aspen mantenía el ceño fruncido: —¿Él también domina el Arte del Vínculo?
El abuelo del Pozo asintió:
—¡Vaya que sí! Y es bastante bueno. Fue Aura quien le enseñó todo. No solo sabe de Vínculos, también es un experto en medicina natural y remedios caseros.
Aspen indagó: —¿Aura también le enseñó todo lo de medicina?
El anciano confirmó: —Así es.
La imagen de la abuela Flores vino de inmediato a la mente de Aspen, por lo que preguntó con urgencia:
—En La Selva lo único que se acostumbra es el Arte del Vínculo. ¿Cómo es que Aura sabía de medicina?
El anciano suspiró: —Uff, es una historia larga. De niña, Aura se topó con una maestra curandera muy respetada por allá en el monte. Ella le enseñó todo lo que sabía.
Aspen dudó por un momento: —...¿Y tiene idea de quién era esa maestra?
El abuelo del Pozo negó: —Para nada. Aura solo la mencionó una vez, pero nunca soltó su nombre ni de dónde venía. Prometió llevarse el secreto a la tumba, no le dijo a nadie.
Aspen apretó los labios y volvió a preguntar:
—¿Y ese tal Forte... él sabría de la existencia de esa curandera?
El anciano respondió: —De eso no tengo ni idea. Como él y Aura eran tan unidos, tal vez sí se lo confió. ¿Pero por qué me lo preguntas? ¿Sabes algo del asunto?
Aspen prefirió ser evasivo: —...Estoy al tanto de algunas cosas.
El abuelo del Pozo se sorprendió:
—¿Y tú cómo sabes? Aura nunca le platicó eso a los de afuera; de hecho, ¡ni siquiera su propia familia estaba enterada!
Sin querer involucrar a Doña Flores, Aspen respondió vagamente:
—Me enteré por accidente.
El anciano quería sacarle más información, pero Aspen se le adelantó para cambiar el rumbo de la conversación:
—¿De casualidad tiene alguna foto de Forte?
El abuelo del Pozo adoptó un tono receloso:
—¿Y para qué la quieres? Sé que tienes buenos tratos con la Familia Enríquez. ¿Acaso buscas atraparlo para vengar a Arturo?
Antes de que Aspen pudiera organizar sus pensamientos y responder, el anciano continuó hablando:
—Mira, si te conté todo este rollo sobre Forte fue porque temo que tome el camino equivocado y acabe lastimando a inocentes por accidente.
—Tú sabes, si uno da un paso en falso, todo se va al diablo. Tengo miedo de que, si no se le pone un alto a tiempo, termine hundiéndose en lo peor.
—Yo le di mi palabra a Aura de que velaría por él. No quiero verlo echando su vida a perder.
—Además, él domina a la perfección el Vínculo y la medicina. Si se llegan a enfrentar, ¡lo más seguro es que salgas muy mal parado! Mejor déjame esto a mí, ¿qué dices?
—Sí, interfirió con el tratamiento de Marco, pero a fin de cuentas la cosa no pasó a mayores, ¿verdad?
—...Él está tras mi Tesoro. Quiere lastimarla.
El anciano saltó de la sorpresa: —¿Qué estás diciendo?
Aspen fue tajante: —Que está planeando secuestrar a Tesoro.
El abuelo del Pozo no podía dar crédito a lo que oía.
—¡Eso es imposible! Si él ni siquiera ubica a Simone, ¿para qué querría secuestrarla? ¿Acaso busca sacarte dinero?

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