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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 3668

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Laín, igual de desconcertado, solo le dijo: —Ponte la ropa primero.

Laín le preguntó a su papá por el teléfono: —Papá, ¿qué es lo que está pasando en realidad?

Ledo, al escuchar a medias, se quejó: —¿Es a fuerzas que tengo que ir? ¡Kevin me necesita aquí!

Aspen les dio la cruda noticia: —Hay un desgraciado que quiere secuestrar a su hermana.

Los dos hermanos se quedaron de piedra. Al instante siguiente, Ledo pegó un salto fuera de la cama y empezó a vestirse a la velocidad de la luz.

—¡¿Qué imbécil tiene las agallas para meterse con mi Tesoro?! ¡Ese tipo se cansó de vivir!

Laín también frunció el ceño con furia, preguntando al celular: —¿Quién es, papá?

Aspen dio el nombre de su enemigo: —Lázaro Rojas.

Los hermanos se quedaron con la boca abierta de nuevo. —¡¿Ese es el medio hermano de Ricardo Rojas?!

Aspen confirmó sus sospechas: —Así es.

Laín y Ledo no pudieron decir palabra alguna.

Laín, con el ceño fruncido, preguntó ansioso: —¿Ya intentó llevársela?

Aspen le tranquilizó: —Aún no se ha acercado a ella.

Ledo ardía de coraje: —¡En cuanto ponga un pie allá, lo voy a agarrar y le voy a dar una paliza de las buenas!

Aspen intentó frenar sus ansias: —No se alteren todavía. Ya saben que a su hermana no se le pisa fácilmente. Además, toda la Familia Enríquez la está cubriendo; Lázaro no la tiene fácil para llegar a ella. Si quiero que Ledo vaya, es porque lo necesito capturar con vida.

Laín indagó, dudando: —¿Y a poco la gente de allá en Leona no puede someterlo?

Aspen les dio a conocer el porqué: —Ese tipo domina la medicina y, por si fuera poco, el Arte del Vínculo. Para cualquier otro, sería sumamente complicado detenerlo, y menos dejándolo vivo. Para que resulte bien la jugada, voy a necesitar que Cano y Pink nos den una mano.

Combatiendo el fuego con fuego. Con veneno, curas el veneno.

—Y aparte de todo esto, el sujeto está de alguna manera ligado a la bisabuela. No me puedo permitir que caiga en manos equivocadas. Lo mejor es que, en cuanto lo echemos al saco, nos lo traigamos derechito para acá.

No era una cuestión de no fiarse de la Familia Enríquez, sino que, de todo ese enredo con lo ocurrido en las montañas, solo Eric estaba enterado; el resto de su familia, en absoluto.

No se prestaba para andarle sacando información a Lázaro con ellos de metiches.

Y para rematar, un tipo como Lázaro Rojas era una pieza clave, de suma importancia, y, honestamente, él no tenía mucha presencia ni peso allá en Leona. Si lo llegaban a capturar, existía el enorme riesgo de que otro grupo se le adelantara y se lo robaran.

¡Pero si lo llegaban a mover a Puerto Rafe, los demás grupos podrían irse olvidando de tratar de arrebatárselo!

Laín entendió a la primera la instrucción: —Entendido. ¡Nos vamos Ledo y yo en seguida!

Aspen no estuvo de acuerdo: —No es necesario que vayas tú también. Mejor quédate en La Capital acompañando a Kevin y a tu mamá. Con que vaya Ledo basta. Si la jugada sale como la tenemos planeada, mañana a primera hora regresamos a Puerto Rafe, no nos estaremos quedando mucho rato allá en Leona.

Laín aceptó a regañadientes: —...Está bien, voy a coordinar un jet privado para que Ledo vuele para Leona.

Aspen se le adelantó:

—Ya arreglé todo el asunto. Que Ledo agarre vuelo rumbo al aeropuerto, allá ya hay gente aguardándolo. Y por lo que más quieran, ni se les ocurra levantar a su mamá ni a sus abuelos; déjenlos descansar, ya que se despierten mañana les sueltan la sopa.

—Y si los de la Familia Ibarra empiezan a hacer preguntas, díganles que a Ledo le salió una urgencia y tuvo que ausentarse un par de días, pero que regresará para ver a Kevin.

Laín le dio su palabra de confianza: —Lo tengo contemplado, ni se apure por esta parte. Me encargo de manejarlo al pie de la letra.

Ledo, quien ya estaba completamente vestido, fue hasta el lavabo a echarse un poco de agua en el rostro para despabilarse. Salió en dirección a donde descansaba Kevin, y en un susurro casi inaudible le dijo:

—Hay un desgraciado queriendo secuestrar a mi hermana, tengo que ir a echarle montón para cuidarla. Nomás lo detenga, me regreso volando para hacerte compañía, ¡nos estamos viendo!

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