Un momento después, Cano salió de la clínica, miró a Ledo y sacó la lengüita: "..." Sí, sigue ahí. Le pusieron anestesia para tratarle la pierna, así que aún no se ha despertado.
Ledo entrecerró los ojos.
—Perfecto.
Se acercó a una cabina telefónica pública y llamó a La Voz de la Selva.
—¿Hola, La Voz de la Selva? Tengo una gran noticia que revelar. Descubrí que la Familia Palma...
Ledo habló rápido y claro. Tras decir lo que tenía que decir, colgó de inmediato.
Cano y Pink lo miraron, "..."
Ledo sonrió.
—No se impacienten. El gran espectáculo está a punto de comenzar.
No pasó mucho tiempo antes de que llegaran algunos periodistas locales, cargando equipo profesional y dirigiéndose hacia la clínica.
Al verlos, Ledo de inmediato sacó su celular para llamar a la policía.
—Buenas tardes, oficial. Quiero denunciar a unos padres por maltrato infantil. La niña no se atreve a denunciar, ahora mismo está en una pequeña clínica. Los reporteros ya llegaron, vengan rápido para respaldarla.
Ledo volvió a colgar, guardó el celular en su bolsillo, entrecerró los ojos y comenzó a caminar hacia la clínica fingiendo ser solo un transeúnte que pasaba por ahí, listo para disfrutar del chisme.
El médico de la clínica se sorprendió mucho al ver a los reporteros. Al darse cuenta de que eran de La Voz de la Selva, no se atrevió a ignorarlos y los saludó con cortesía.
—Buenas tardes. ¿Se les ofrece algo?
El reportero preguntó:
—Buenas. ¿Usted es el médico de esta clínica?
El doctor asintió.
—Así es. Esta clínica es mía, tengo licencia comercial. Es un negocio legal.
El reportero continuó:
—Dígame, ¿la señorita Cristina Palma está aquí?
Al oír esto, el médico de inmediato se puso nervioso. Tartamudeando, preguntó:
—¿Ustedes... qué asunto tienen con ella?
El reportero dijo directo al grano:
—Nos informaron que fue víctima de violencia doméstica por parte de la Familia Palma. Tiene muchas heridas en el cuerpo y le han roto la pierna izquierda. ¿Es eso cierto?
Al oír esto, la respiración del médico se aceleró.
—Y-yo no lo sé.
El reportero advirtió:
—Dr. Castillo, espero que responda con la verdad. En La Selva, el maltrato infantil es un delito grave. Si está al tanto de la situación y no la denuncia, también tendrá responsabilidad compartida. En el peor de los casos, incluso podría ser condenado a prisión.
El médico se apresuró a defenderse:
—¡Esto no tiene nada que ver conmigo! Ella vino herida para que la tratara. Le dije que debíamos llamar a la policía, pero me dijo que no era abuso. Dijo que hizo enojar a sus padres y ellos perdieron el control y la golpearon.
El reportero señaló:
—Una herida "accidental" sigue siendo una herida, sus padres deben hacerse responsables. ¿Qué tan graves son sus lesiones? ¿Podemos pasar a verla?
El médico respondió nervioso:
—Ahora mismo está descansando, por favor no la molesten, ella...
El médico sabía lo grave que era el asunto. Si esto salía a la luz, él también sería considerado responsable.
Después de todo, cuando una menor cubierta de heridas apareció en su clínica, lo primero que debió haber hecho era llamar a la policía.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo