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¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 4286

Tesoro asintió.

—Es muy talentoso. Tiene un don natural para ser Maestro del Vínculo. Por desgracia, resultó gravemente herido y ahora no sabemos si logrará despertar.

Laín le preguntó: —¿Se quedará en estado vegetativo?

Tesoro respondió: —Es poco probable. Solo le quedan dos opciones: o se despierta, o se desvanece tranquilamente hasta morir.

Laín frunció el ceño: —¿Y qué tantas posibilidades tiene de sobrevivir?

Tesoro calculó: —Un cincuenta por ciento, diría yo.

Tras dar su veredicto, Tesoro miró al viejo médico: —¿Hubo algún cambio en su estado el día de hoy?

El viejo médico negó con la cabeza: —Ninguno.

Tesoro observó detenidamente al viejo médico por un par de segundos. —Si nota cualquier cambio, avíseme de inmediato.

El viejo médico asintió: —De acuerdo.

Cuando Tesoro y sus hermanos se alejaron de la habitación, Laín le preguntó:

—¿Descubriste algo extraño?

Había notado que el rostro del viejo médico lucía peculiar. Y desde que Tesoro había salido, se mantenía con el ceño fruncido y preocupada.

Tesoro asintió.

—Noté que hoy está actuando de forma un poco extraña.

Laín quiso indagar: —¿De qué manera?

Tesoro explicó:

—Antes, cada vez que me veía, lo hacía con la desesperación de quien ve a su único salvador. Con tal de que ayudara a Nilo, casi parecía dispuesto a arrodillarse. Suplicaba de verdad, con los ojos llenos de ruego, y era evidente la ansiedad y la preocupación en su mirada.

—Pero hoy lo noté extremadamente tranquilo. Durante los diez minutos que estuvimos en la habitación, pasó más tiempo mirándolos a ustedes que revisando a Nilo.

—Bajo circunstancias normales, nadie cambiaría de actitud tan drásticamente, ¿o me equivoco? No es posible estar aterrado por mucho tiempo y, de repente, dejar de estarlo sin motivo.

—Como cuando nos preocupamos por nuestros familiares o amigos: si están enfermos, nos angustiamos y solo nos relajamos cuando mejoran, ¿no es así?

Ambos asintieron dándole la razón. Laín preguntó:

—Cuando acabas de revisarlo, ¿notaste algún indicio de mejoría en Nilo?

Tesoro negó con la cabeza: —No, sigue igual.

Laín murmuró para sí mismo: —Entonces la actitud del viejo médico definitivamente es sospechosa.

Tesoro añadió: —A pesar de todo el aprecio que le tiene a Nilo, ¿cómo es posible que de pronto perdiera todo el interés?

Laín comentó: —Seguramente no fue así. ¿Conoces bien a ese viejo médico?

Tesoro negó con la cabeza.

—No. Creo que Eric investigó sobre él, pero no encontró nada sospechoso. Solía ser el médico de cabecera de la familia Dorado. Ha vivido ahí por mucho tiempo y su rutina siempre ha sido muy tranquila.

Laín le cuestionó: —Si era el médico de la familia Dorado, ¿por qué está tan pendiente de Nilo?

Tesoro explicó: —Dice que Nilo le recuerda a su nieto fallecido, que cuando lo mira siente que ve a su propio nieto. Ha depositado todo su amor y esperanza en Nilo, por eso se preocupa y le tiene tanto aprecio.

Laín entrecerró los ojos y, tras unos segundos de silencio, dijo:

—Entiendo. Por el momento no le daremos importancia. Después de todo, está en Puerto Rafe, bajo nuestra jurisdicción, y no podrá causar grandes problemas aquí.

Tesoro confesó: —Lo que me preocupa es que este cambio de actitud repentino termine perjudicando a Nilo.

Laín intentó tranquilizarla: —No tienes por qué preocuparte. Papi puso guardaespaldas para custodiar a Nilo. El viejo médico no tendría ni la oportunidad de acercarse, e incluso si ya no lo ve como a su nieto, tampoco tendría motivos para querer asesinarlo de la noche a la mañana.

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