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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 177

Don Severiano, al ser mayor, no soportó la espera y se marchó temprano. Perla, sin embargo, seguía allí.

Al ver entrar a Bianca, abrió la boca para decir algo, pero finalmente se limitó a preguntar con tono afectado:

—¿Qué tal salieron los resultados?

Tomó los documentos de las manos de Bianca por iniciativa propia, los leyó y les tomó un par de fotos para enviárselos al anciano y a Doña Estela.

—Todo se ve excelente. Ya te inscribí en un curso de bienestar y estética. En cuanto te recuperes un poco más, empezarás con tus tratamientos corporales.

Hizo una pausa antes de añadir con superioridad:

—A los hombres les gustan las mujeres hermosas y con curvas, mujeres de las que puedan presumir en público.

Le echó otra mirada a Bianca y se acercó a la mesa para destapar los recipientes térmicos.

—Come, lo preparé yo misma. Cuando me mude a Villa Serena para cuidarte, te dejaré en perfectas condiciones para que empieces a prepararte para el embarazo. Lo ideal sería que tuvieras un niño y una niña, pero si quieres tener más, no hay problema.

Bianca no se movió. Solo la miraba fijamente.

—Ah, y otra cosa —continuó Perla—, renuncia a ese trabajo tuyo y quédate en casa a descansar. La familia Figueroa no es una familia de clase media donde la mujer tenga que salir a sudar la gota gorda para ganar dinero. Damián ya pagó las deudas de los tuyos, así que borrón y cuenta nueva. De ahora en adelante, somos una sola familia. El hombre se encarga de los negocios y de ser el pilar de la casa.

Sobre la mesa, los platillos lucían exquisitos y preparados con evidente esmero.

Bianca lo sabía.

Pero su respuesta fue tajante:

—Señora Figueroa, ahórrese el teatro. Su hijo y yo estamos a punto de divorciarnos. Estoy segura de que, muy pronto, Melisa Serrano tomará mi lugar. Así que no volveré a llamarla mamá. Aún recuerdo perfectamente cuando me llamó ofrecida y arrastrada. Y también recuerdo cómo rogaba que Melisa la llamara mamá. Ya puede dejar de actuar, no hay público que la aplauda.

Esas palabras fueron como una bofetada directa al orgullo de Perla.

¡Ella se había rebajado a aceptarla, y esta mosca muerta le respondía así!

¡Qué falta de gratitud!

Temblando de rabia, escupió:

Capítulo 177 1

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