En la habitación de arriba, Bianca ya sentía náuseas y mareos por la falta de comida.
Había pasado hambre antes, pero esta vez los síntomas eran brutales. Probablemente era porque su cuerpo aún resentía el impacto de la pérdida de sus bebés.
Damián había ordenado a Inés que le quitara su teléfono.
No tenía forma de comunicarse con el mundo exterior.
¡Toc, toc, toc!
Llamaron a la puerta y el delicioso aroma de la comida inundó la habitación.
Bianca no se molestó en mirar quién era.
Se levantó tambaleándose. Cuando extendió la mano para tomar los cubiertos, la bandeja se apartó bruscamente y Bianca agarró aire.
Al levantar la vista, vio a Bárbara Figueroa.
Bárbara sostenía su teléfono y la estaba grabando.
—Me dijeron que te encanta grabar a la gente a escondidas. ¡Pues ahora me toca a mí! —se burló Bárbara mientras enfocaba a Bianca—. Mi hermano dejó instrucciones claras: solo podrás comer si admites tus errores. Así que, adelante, ponte de rodillas y suplica perdón. Di que ya no vas a armar berrinches, que vas a dejar de hacerte la víctima y que serás una mujer dócil. Si lo haces con sinceridad, te doy la bandeja.
Para rematar, Bárbara reprodujo un audio en su teléfono.
Era la voz de Damián desde la planta baja: *«Entonces que no coma hoy. Cuando se le quite la maña de hacerse la víctima y pida perdón, le dan de comer... Si a ella no le importa su propio cuerpo ni el hijo que lleva, ese es su problema».*
Bianca siempre supo que Damián no la amaba, ni a ella ni al bebé que esperaba.
Había escuchado esas palabras tantas veces que su corazón ya estaba entumecido.
Bárbara la miró con asco, viéndola sentada en el borde de la cama.
—¡Bájate de tu nube! ¿De verdad crees que mi hermano quiere que tengas a ese bebé? ¿Crees que al abuelo le importa en lo más mínimo? ¡Y encima te atreviste a golpear a Damián!
Bianca miró a Bárbara con una creciente sensación de pánico.
—¿A qué te refieres?
Bárbara soltó una carcajada cargada de veneno.
—Melisa confesó que en su familia hay antecedentes de enfermedades genéticas. Si ella y mi hermano tienen hijos en el futuro, los niños podrían heredar problemas graves. Pero si tienen un medio hermano... ¡bingo! Con el mismo ADN por parte del padre, se le pueden extraer células madre, médula ósea... ¡incluso podría donar órganos o sangre! ¡Las posibilidades son infinitas!
Bárbara la miraba como si fuera un bicho raro.
—¡Estás viviendo en esta casa solo porque Melisa dio su aprobación! ¡Así que deja de creerte tan importante!
Bianca se quedó petrificada.

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