De repente, un silencio espeso y pesado se apoderó de la mesa.
—¿Qué está pasando? —preguntó Damián, acercándose en ese preciso momento. Su voz, profunda y autoritaria, irradiaba el peso de un hombre acostumbrado a mandar.
Melisa, con el rostro inundado de compasión, se apresuró a explicarle:
—Ahora entiendo por qué el Profesor Salazar no puede aceptarme como su alumna. Creo que es mejor cederle este lugar a su brillante estudiante. Damián, ya no quiero pelear por esto. Esa pobre chica ya ha sufrido demasiado. Solo espero tener la oportunidad de conocerla algún día para poder consolarla y ayudarla a sanar.
El Profesor Salazar le lanzó una mirada profunda y afilada.
Solo Vicente Ávila encontraba toda la escena ridícula.
¿Pelear por el lugar?
Incluso si le dieran todas las ventajas del mundo, Melisa jamás podría competir contra Bianca, ¡sin importar quién fuera el juez!
Hablaba como si sus habilidades fueran superiores a las de Bianca y estuviera renunciando al puesto por pura caridad cristiana.
Damián miró al Profesor Salazar.
Algo que parecía estar asegurado de repente se estaba descarrilando.
Romeo intervino de inmediato:
—Melisa es demasiado buena, siempre piensa en los demás antes que en ella misma... Ese es el poder de la empatía femenina. No como otras, que no tienen ni una gota de sensibilidad.
Melisa sonrió con dulzura y se aferró al brazo de Damián.
Bianca dedujo que Damián debía estar furioso. Después de todo, él había invertido mucho tiempo y costosos regalos para asegurar que Melisa se convirtiera en discípula del maestro.
Sin embargo, ante el tono suave y las caricias de Melisa, el hombre simplemente asintió con altivez y no dijo nada más.
—¡No importa! —agregó Romeo, intentando salvar la situación—. De todos modos, Melisa entrará a trabajar en BN Innovación. Desde allí podrá brillar y contribuir enormemente a la ciencia de este país.
Melisa asintió con una sonrisa radiante y elegante.
—Lamento interrumpir la celebración.
La voz de Vicente, que había vuelto a guardar silencio, cortó el aire.
Todos los ojos se posaron en él, pensando que iba a anunciar algún contratiempo.
Incluso Bianca volteó a mirarlo.
Su siguiente frase cayó como una bomba:
—Después de revisarlo detenidamente, BN Innovación ha decidido rechazar la solicitud de empleo de la señorita Serrano. Le sugiero que busque otra empresa.

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