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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 39

—Me parece perfecto —respondió Vicente sin dudarlo ni un segundo.

Bianca se tensó.

Acto seguido, vio cómo Vicente sacaba su teléfono y se lo ofrecía a Damián.

—Este es el WeChat de mi compañera. Agréguela. Si tiene el poder de convencerla, eso dependerá de sus propias habilidades, señor Figueroa.

Sentada junto a Damián, los ojos de Melisa brillaban de dulzura y devoción.

Al verlos, Bianca sintió una fuerte opresión en el pecho, aunque ya no era ese dolor desgarrador que la destrozaba en el pasado.

Estaba a punto de superar todo esto por completo.

Justo cuando Bianca se disponía a retirarse, el Profesor Salazar la llamó inesperadamente.

—Esta niña me cae muy bien, siento mucha simpatía por ella. Además, vi que hace su trabajo de manera impecable. Señor Figueroa, ¿estaría dispuesto a dejármela?

La mirada de Damián se clavó de inmediato en Bianca.

Solo entonces ella entendió por qué Vicente le había enviado un mensaje pidiéndole que no se fuera y se quedara cerca.

Su maestro llevaba muchísimo tiempo sin presentarse en público, y mucho menos en eventos tan superficiales y llenos de intereses como este.

¡El único propósito de su asistencia a esta farsa era ayudar a rescatarla!

Pero nadie se esperaba que la persona en la que el Profesor Salazar se fijaría sería la humilde asistente Bianca, y no la mujer aclamada como el 'genio entre los genios', Melisa Serrano.

Don Severiano Figueroa miró instintivamente el vientre de Bianca. Ella todavía llevaba a los herederos de la familia Figueroa en sus entrañas, ¿cómo iban a dejarla ir a trabajar a otro lado?

Al menos, mientras estuviera en el Grupo Figueroa, podían controlarla.

Todos estaban esperando que la propia Bianca rechazara la oferta.

Damián no dijo una sola palabra para intervenir.

Pero esta vez, Bianca también guardó silencio absoluto, como si estuviera esperando a que Damián tomara la decisión de liberarla.

Damián arqueó levemente una ceja y volvió a posar su intensa mirada sobre ella.

¿Acaso seguía haciendo berrinches?

—Me temo que eso no será posible —respondió Damián con frialdad.

—Por supuesto que no. Ella es solo una asistente administrativa, ¿cómo va a tener la capacidad para encargarse de asuntos importantes junto al Profesor Salazar? —intervino rápidamente Perla Figueroa. Aunque seguía sin entender cómo Bianca había terminado siendo la asistente principal.

De hecho, recién en ese momento se dio cuenta de que, aunque habían degradado a Bárbara de su puesto, la joven no había asistido a la fiesta en toda la noche.

Don Severiano aprovechó la oportunidad para añadir:

Capítulo 39 1

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