El Profesor Salazar posó su mirada en Bianca, con un afecto y una compasión que nadie más en la sala podía descifrar.
Esta niña había trabajado a su lado en el laboratorio desde que era una adolescente. Nunca se quejó del agotamiento ni del dolor. Ahora que quería escapar de ese pantano, él, con sus viejos huesos, no tenía ninguna excusa para no ayudarla.
Además, le quedaba poco tiempo de vida.
—¿Qué decide, señor Figueroa? —preguntó el Profesor Salazar, ignorando las palabras de Bianca.
Al ver que Damián se había negado a su petición directa, el maestro comprendió que arrebatarle algo, incluso algo que no quería, a un capitalista despiadado era más difícil que alcanzar el cielo.
Si ese era el precio a pagar, ¡entonces haría una excepción por Bianca!
Damián mantuvo su mirada fría e inquebrantable, fija exclusivamente en Bianca.
Bianca, alguien sin importancia, sería el trampolín perfecto para que Melisa se convirtiera en la discípula exclusiva del Profesor Salazar.
A partir de ahí, el futuro de Melisa no tendría límites.
¡Para la familia Figueroa, era un trato redondo, sin un solo inconveniente!
Justo cuando todos daban por sentado que Damián aprovecharía la oportunidad de oro, el hombre finalmente abrió la boca.
—Lo lamento, no acepto.
Al no tener que ver a su maestro humillarse por ella, el alma de Bianca volvió a su cuerpo.
Pero el rotundo rechazo de Damián se le quedó atorado en la garganta como una espina venenosa.
¿Por qué se negaba?
¿Solo porque 'llevaba a sus hijos en el vientre'?
El ambiente en el banquete no volvió a recuperar su brillo inicial hasta que Vicente se marchó sosteniendo del brazo al Profesor Salazar.
Antes de irse, Don Severiano fulminó a Bianca con la mirada.
—Si una mujer quiere conquistar a un hombre, debe hacerlo demostrando que es excepcional. Usar trucos baratos y patéticos solo genera asco. Bianca, me has decepcionado profundamente. ¡Damián, deberías ponerle un alto a esto!
Bianca mantuvo un rostro inexpresivo. Ya no permitiría que esos insultos baratos se instalaran en su cabeza.
Incluso cuando Damián la miró, ella se mantuvo de hielo.
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