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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 547

Bianca revisó la hora en la que había recibido el mensaje de la familia Aguirre.

Entre el momento en que juraron destruirla en los tribunales y el instante en que rogaron por un acuerdo privado, apenas había transcurrido una hora y media.

—¿Qué les ofrecieron a cambio para que cambiaran de opinión? —preguntó ella.

Después de todo, Santiago Aguirre era el mandamás en Sudamérica. Obligarlo a abandonar a su propio heredero, aceptar un trato y además viajar personalmente al país no era poca cosa.

Lucas dejó escapar una risita cínica.

—Él ya es un viejo, y nosotros tenemos todo el tiempo del mundo...

Casi de inmediato, la arrogancia en sus ojos se transformó en pura sumisión al dirigirse a ella.

—Quédese tranquila, señora. Usamos métodos completamente legales. El señor Figueroa dijo que, si le apetece, puede ir esta noche a la mansión a presenciarlo todo. Los idiotas se queman solos, y no permitiremos que ni una chispa caiga sobre usted.

Bianca frunció el ceño al notar la actitud imponente y ligeramente soberbia del abogado.

Al despedirse, Lucas hizo una reverencia profunda, y los demás miembros de La Jauría bajaron la cabeza al unísono.

Justo después de que se marcharan, Vicente la llamó por teléfono.

—Vi en internet que Santiago Aguirre te quiere demandar, Bianca, ¿tú...?

—Vicente —lo interrumpió ella—. La familia Figueroa ya se encargó. El señor Aguirre cambió de opinión y aceptó un acuerdo privado.

Vicente soltó una exclamación de asombro.

—¿Qué? ¿Cambió de opinión? ¿Un acuerdo privado?

Hubo una pausa al otro lado de la línea, como si estuviera atando cabos.

—Vaya, Damián sí que sabe para qué les paga a esos abogados. Aunque era lo justo, ¡tú no tuviste la culpa de que Tiago terminara hecho un trapo!

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