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Traicionada y adorada: Ahora soy inalcanzable romance Capítulo 125

Aprovechando ese momento libre, Nadia se apresuró a sentarse junto a Selena y le preguntó en voz baja: —Selena, ¿me puedes hacer un favor más al rato?

Selena la miró con recelo. —¿De qué se trata?

Nadia parpadeó con picardía. —Ya lo verás. Tú confía, ¡no te pondré en aprietos!

Selena asintió a medias, aún dudando.

Horacio, sosteniendo una copa de cóctel, se dejó caer en el sofá junto a Emilio. Siguiendo la mirada de su amigo, esbozó una sonrisa astuta. —¿Qué tanto miras?

Emilio no respondió. Horacio, sin importarle el silencio, chocó suavemente su copa contra la que estaba en la mesa frente a Emilio. —Siento que tú le gustas un poco.

Emilio frunció el ceño y volteó a verlo. Su mirada era fría, pero en esa frialdad había un atisbo de algo más. Finalmente habló, con una voz profunda y ronca: —¿Tú crees?

Horacio soltó una ligera carcajada y dijo: —Claro. Era la cita a ciegas de Damián, y resulta que le terminaste gustando tú. Si el pobre de Damián se entera, se va a morir del coraje.

La mirada de Emilio se volvió aún más gélida. —...

Horacio preguntó con una sonrisa burlona: —¿Qué pasa? ¿O creíste que me refería a alguien más?

Emilio apartó la mirada en silencio. —Eres demasiado ruidoso.

Al otro lado de la sala, Damián y Vidal terminaron de cantar tres canciones y se tomaron un descanso.

Vidal se sentó con total naturalidad a la izquierda de Emilio. —Señor Cárdenas, escuché que el Grupo Cárdenas pronto hará un gran movimiento estratégico.

Emilio lo miró con total tranquilidad. —¿Ah, sí?

Vidal sonrió, con un tono de tanteo en su voz. —Escuché rumores de una asociación con la compañía tecnológica extranjera AP Internet para desarrollar chips. Ese no es un proyecto menor.

Emilio tomó su copa y bebió un sorbo, mirando por encima del borde. —El señor Vidal está muy bien informado.

Vidal adoptó un tono humilde. —Al final del día, nosotros no nos comparamos con magnates y familias de su nivel, señor Cárdenas. Hacia donde ustedes apuntan, es hacia donde va el mercado. Nosotros solo podemos intentar adivinar y prepararnos con anticipación. Le hablo en serio, señor Cárdenas; si existiera alguna oportunidad en su proyecto, espero que podamos trabajar juntos. Sería una relación donde todos ganan.

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