Entrar Via

Traicionada y adorada: Ahora soy inalcanzable romance Capítulo 40

Vidal frunció profundamente el ceño.

Si solo había recuperado la audición, no pasaba de ser una buena noticia.

Pero si lo había hecho y estaba simulando seguir sorda... las cosas tomaban un matiz peligroso.

Mireya levantó la mirada, preguntando con evidente terror: —¿Y si Selena ya descubrió lo nuestro y está planeando la manera de destruirme? ¿Y si intenta obligarme a casarme con algún desgraciado golpeador? Vidal, tengo muchísimo miedo.

Vidal salió de su trance.

Al escuchar los disparatados temores de Mireya, dejó escapar una risa desdeñosa. —Ella no tiene el poder para hacerte daño. E incluso si se enterara, ¿qué podría hacer? Su hermano, su abuela, su madre e incluso su padrastro dependen del Grupo Paredes para sobrevivir. No puede provocar ni la más mínima ola... y no se atrevería.

Mireya frunció los labios en un puchero juguetón. —Dicen por ahí que el amor se mide con el bolsillo. Como gastas tanto en ella y en su familia, supongo que a quien más amas es a Selena.

Vidal bajó la mirada, delineando suavemente el contorno de la mejilla de Mireya con un dedo. —Pequeña malagradecida, tú sabes perfectamente en quién he gastado más.

Mireya le hizo mala cara, inflando los mofletes. —¿Y de qué sirve que lo sepa? Yo entiendo lo difícil que es ganar el dinero. Jamás me atrevería a malgastar un solo peso tuyo.

Vidal se acomodó junto a ella en el sofá.

De inmediato, Mireya adoptó una postura sumisa, acurrucándose dócilmente contra su pecho.

Él le susurró con ternura: —Sé que eres la más comprensiva de todas. Pórtate bien, te lo voy a compensar.

Hubo un tiempo en el que Selena también era así de comprensiva.

Pero últimamente...

¿Acaso era posible?

¿Realmente había recuperado la audición?

La semilla de la duda echó raíces mortales en el corazón de Vidal.

Mireya, repentinamente animada, levantó el rostro para depositarle un beso en la barbilla. —¿Qué tipo de compensación?

Vidal sonrió. —¿No decías que tu sueño era ser diseñadora de pirotecnia? Yo te lo concederé.

——

Encerrado en su auto, Vidal había consumido ya cuatro cigarrillos. El humo denso inundaba la cabina.

Agarró su celular y marcó el número del doctor Lázaro.

—Señor Vidal, ¿en qué puedo servirle?

La voz de Vidal, áspera por el humo y la tensión, sonó pesada: —El día que mi esposa llevó a Leo a la consulta por la operación del implante coclear, ¿notó algo extraño en ella?

El doctor dudó unos segundos antes de responder. —Ahora que lo menciona... sí, hubo algo inusual.

Todos los músculos de Vidal se tensaron. —Explíquese.

El doctor Lázaro prosiguió: —La señora parecía obsesionada con el implante coclear. Insistió una y otra vez preguntándome si era absolutamente imposible que ella se sometiera a la operación. Logré disuadirla inventándole una excusa.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Traicionada y adorada: Ahora soy inalcanzable