Selena, a quien ya le dolía el estómago, sintió que las piernas le fallaban y cayó al suelo tras el empujón.
Al ver esto, Aitana Chávez les gritó a los dos hombres: —¡Si se atreven a tocarla de nuevo, llamo a la policía de inmediato!
El fotógrafo señaló a Selena con una sonrisa burlona. —¿Te haces la víctima en medio de una boda para sacar plata? ¿Dónde está tu ética profesional? ¡No tienes vergüenza!
Aitana se enfureció y lo señaló. —¿A quién insultas? ¡Lávate la boca antes de hablar!
El fotógrafo agarró del brazo a Aitana. —¿Te atreves a señalarme y gritarme en la cara?
A pesar del fuerte dolor en el estómago, Selena agarró una piedra del suelo y se puso de pie. —¡Suéltala! O te rompo el equipo con el que te ganas la vida.
El fotógrafo se acercó divertido. —Ven, ven. No solo me rompas el equipo; rómpeme la cabeza también, si quieres.
Al ver que la discusión escalaba, el planificador principal de la boda se acercó corriendo. —¿Qué pasa? Estamos a punto de llegar a la parte clave, ¿por qué están peleando entre ustedes?
Selena, sosteniéndose el abdomen, le explicó la situación en pocas palabras. —Si ocurre un accidente, ¿crees que solo responsabilizarán al fotógrafo? Deberías saber quiénes se casan hoy.
A decir verdad, Selena no sabía quiénes eran, pero estaba faroleando un poco. Sin embargo, si habían logrado invitar a Emilio, seguro que eran personas importantes.
El planificador principal se lo pensó un momento y llevó al fotógrafo a un lado. —La familia de hoy no es cualquier familia. Son parientes del director de tránsito de Noria. No podemos correr ningún riesgo, ¿entendido?
El fotógrafo tenía mala cara.
El planificador continuó: —Eres nuestro fotógrafo más experimentado. Confío en tus habilidades, pero hoy no es el día para presumir. Hagamos nuestro trabajo siguiendo las reglas y vayámonos rápido. Si pasa algo, toda la empresa pagará las consecuencias y dudo que tengamos con qué cubrirlo.
El fotógrafo asintió de mala gana. Antes de irse, les lanzó una mirada fulminante a Selena y a Aitana.

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