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Traicionada y adorada: Ahora soy inalcanzable romance Capítulo 60

—¡Atrévete!

El aura de Selena se volvió gélida de repente, asustando a Raquel por un instante.

Una vez que se recuperó, cruzó los brazos y soltó una risa sarcástica. —Soy tu madre, Selena. ¿Me vas a pegar?

Selena apretó los puños, reprimiendo con todas sus fuerzas la tormenta emocional en su pecho. —Durante todos estos años, han sacado más que suficiente de mí. La deuda que tenía con ustedes la pagué hace mucho. A partir de hoy, no les debo absolutamente nada.

Tras dejar las cosas claras, se dirigió hacia el ascensor.

Pero Raquel no iba a dejarla ir tan fácilmente y la agarró del brazo con fuerza. —¡Perfecto! ¡Perfecto! Ahora que vuelas alto como el águila nos das la espalda. ¿Quieres cortar lazos y que no nos debamos nada? Muy bien. Transfiéreme cinco millones ahora mismo. Y a partir de hoy, cada quien por su lado.

A Selena le temblaron las pestañas.

Cada quien por su lado.

De acuerdo.

No todas las personas en este mundo tenían el privilegio de tener una madre que las amara.

Había madres que, simplemente, no sentían amor por sus hijos.

Hoy, finalmente, había aceptado esa dolorosa realidad que tanto tiempo había intentado ignorar.

Para su sorpresa, no se sintió devastada. En cambio, sintió que le quitaban un peso enorme de encima. —De acuerdo. Mañana antes de que acabe la tarde te transferiré el dinero. A partir de entonces, finge que nunca tuviste una hija.

Selena bajó la mirada hacia la mano de Raquel que aún la sostenía.

—Suéltame.

Raquel la soltó instintivamente.

Selena entró al ascensor con paso firme.

Justo cuando las puertas se cerraban, a Raquel le pareció ver una lágrima rodando por la mejilla de su hija.

Raquel se recompuso.

Se llevó una mano al pecho y murmuró con desprecio: —Sale mejor criar a un perro que a un hijo.

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