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Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó romance Capítulo 41

Nuevo hogarTu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

En el fondo, Valeria no soportaba a Hanna. Así que no tardó en dejar caer su máscara de hipocresía, tomando partido y enfrentándose a ella en cada oportunidad, solo para hacerle la vida imposible.

Pero tras calmarse un poco, la actitud de Valeria cambió.

—¿No dijiste que querías renunciar? Si consigo el formulario de renuncia, ¿dejarías de negarte a firmar el traslado de puesto?

La voz de Hanna no reflejó ni alegría ni tristeza.

—Sí.

—Bien, iré a conseguirlo ahora mismo —sentenció Valeria.

Después de todo, Valeria se había graduado de una universidad de élite. No solo tenía contactos por su familia, sino también dentro del corporativo. Aunque la renuncia de Hanna requería la aprobación de la presidencia, Valeria había averiguado que, como el Señor Larios ya había autorizado el traslado, bastaba con que Hanna firmara el rechazo al cambio de puesto para iniciar el trámite de salida. Solo faltaba el visto bueno de Recursos Humanos.

Una vez que Hanna firmó el rechazo, Valeria movió sus hilos y logró que el proceso de renuncia se completara ese mismo día. Con el documento en mano, Hanna Mendoza dejó oficialmente el Corporativo Larios.

En cuanto tuvo su libertad, le envió un mensaje a Julián Serna para confirmar la hora en la que se integraría a su empresa.

Al llegar a Sistemas Fotónicos, Julián ya la estaba esperando en la entrada.

—Bienvenida de vuelta.

Hanna sonrió.

El archivo se llamaba: *Documento de inicio del proyecto de hogares inteligentes del Grupo Zenit*.

*«Revisa esto»*, escribió Julián. *«Según los cálculos preliminares, este proyecto podría dejarle a la empresa unos trescientos millones en ganancias netas, además de muchos beneficios adicionales. Si logramos cerrar este trato en el evento de mañana por la noche, ya no tendrás que preocuparte por la apuesta y podrás callarle la boca a todos.»*

Hanna abrió el archivo y lo leyó con detenimiento. Los márgenes de ganancia eran estratosféricos. El Grupo Zenit era un gigante de las franquicias de hogares inteligentes, abarcando desde remodelaciones y electrodomésticos, hasta muebles automatizados, con más de veinte líneas de productos. Ahora buscaban desarrollar un sistema operativo exclusivo que unificara todos sus canales. Querían que el cliente pudiera diseñar, comprar, instalar y controlar todo su hogar desde una sola aplicación.

Era un proyecto colosal. Si lograban firmarlo, las ganancias serían inmensas. Aunque Sistemas Fotónicos se dedicaba principalmente a proyectos de soporte para grandes empresas de videojuegos, Hanna tenía la confianza absoluta de poder manejar algo de esta magnitud.

*«¿En el evento de mañana podré acercarme a la persona que toma las decisiones?»*, respondió Hanna.

*«Así es. Mañana tienes el día libre para que te prepares. Tengo dos invitaciones. Este proyecto lo decidirá personalmente el Señor Zermeño, el presidente de Zenit. Mañana lo conocerás.»*

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