
Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó
| Autores | Catalina Vargas |
| Categorias | Romance |
| Visualizações | 0 |
| Capítulos | 170 |
| Status | Em Andamento |
Resumen de Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó
Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó de Catalina Vargas – Una obra maestra de la literatura Romance
Tu desprecio fue mi suerte: En los brazos del hombre que te arruinó, Em Andamento, destaca por su trama bien construida, personajes convincentes y temas universales. Escrito por Catalina Vargas, este trabajo de Romance ofrece una experiencia de lectura rica e inolvidable.
Hace cinco años, Hanna Mendoza vivía con la ilusión de formar un hogar, pero su felicidad se hizo añicos de la forma más cruel. Con siete meses de embarazo, la sombra del pasado de su esposo regresó: Rocío, el supuesto "eterno amor" de Luciano Larios. En un arrebato de celos, Rocío la agredió físicamente, provocando que Hanna perdiera a su bebé. Pero la verdadera estocada no fue el golpe, sino la frialdad de Luciano.
—Entiéndelo, Hanna, Chío no lo hizo a propósito. Ella no puede ir a la cárcel por un accidente —sentenció él, obligándola a firmar el perdón legal y a absolver a la mujer que acababa de mancharse las manos con la sangre de su propio hijo.
Cinco años después, Rocío vuelve del extranjero envuelta en humos de grandeza. El colmo llega cuando Camilo Larios, el pequeño que Hanna crió con toda su alma, la desprecia:—¡Eres mala! ¡Tú solo quieres hacerle daño a mi Mamá Chío!
En ese instante, Hanna abrió los ojos: en esa mansión de lujos y secretos, ella siempre fue la extraña; el lugar de esposa y madre nunca le perteneció.
¡Pero se acabó el tiempo de las lágrimas! Hanna decide que ya no será el tapete de nadie. Con el corazón blindado, decide enterrar ocho años de sacrificios y lanza su contraataque. Mientras ve cómo el imperio de Luciano y las mentiras de Rocío se desmoronan como un castillo de naipes, Hanna da el paso más audaz: un matrimonio relámpago con un magnate poderoso que siempre la protegió en las sombras; un hombre de verdad que sí sabe valorar lo que Luciano despreció.
Cuando la máscara de Rocío se cae y Luciano queda en la miseria, él llega a buscarla, arrastrándose: —Hani, perdóname... Fui un ciego, no supe lo que tenía. Por favor, regresa conmigo.
Hanna solo esboza una sonrisa fría mientras acaricia su vientre, donde late una nueva vida: —Ya es tarde, Luciano. Este milagro no es para ti.
Ella ya no mira atrás, porque ahora camina de la mano del hombre que nunca le falló.


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