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Tu Tío en mi Cama: El Inicio de mi Venganza romance Capítulo 74

—Hubo un momento en que estuve a punto de ir al hospital para que te sacaran.

Wendy, con un hilo de voz, respondió:

—Ahora mismo, yo también quiero ir al hospital para que me saquen a este pequeño.

En su vida anterior, cuando estuvo embarazada, no recordaba haberse sentido tan mal. ¿Cómo era posible que, con un cambio de genes, su cuerpo no lo soportara?

La señora Quiroga le dio una palmadita en el hombro para consolarla.

—Pasará después de los tres primeros meses. Por ahora, no queda más remedio que aguantar. Por cierto, han pasado muchos días, ¿ya volvió ese viejo rabo verde? Con un asunto tan importante como el embarazo, no puede seguir escondiéndose, ¿o sí?

Cada vez que mencionaba al nuevo novio de su hija, a la señora Quiroga se le revolvía el estómago de rabia. Su joya, su niña mimada, ¿de quién podía enamorarse sino de un hombre diez años mayor que ella? Y para colmo, la había dejado embarazada sin casarse.

A Wendy se le hizo un nudo en la garganta y solo pudo responder para tranquilizarla:

—Mamá, ya te lo dije, está de viaje de negocios por dos semanas. Seguramente volverá la próxima semana.

—¿Y estás segura de que volverá? A ver si no te está tomando el pelo, se aprovecha de ti y luego se larga al extranjero para no volver.

Al oírla, Wendy no pudo evitar sonreír.

—No te preocupes, mamá, te aseguro que volverá.

—Bueno, está bien. No quiero seguir con lo mismo. Si tú eres feliz, eso es lo que importa. Descansa, no te desveles.

—Buenas noches, mamá.

Wendy cerró la puerta y, tumbada en la cama, empezó a darle vueltas a la cabeza.

«César… ¿y si de verdad no vuelve? No, es imposible. La sede del Grupo Santillán está en Puerto San Ángel. ¿Cómo no va a volver? Tranquila, solo espera».

Al día siguiente, Wendy, a pesar de sentirse fatal, fue a la oficina como de costumbre.

Apenas llegó, Andrés entró con un paquete en la mano.

—Directora Quiroga, le ha llegado un documento.

—De acuerdo, déjalo ahí.

—Wendy, ¿recibiste el paquete?

A Wendy se le oprimió el corazón, pero hizo un esfuerzo por mantener la calma.

—Dante, ¿qué significa esto?

Dante se rio con frialdad.

—¿Aún preguntas? ¿De verdad no sabes lo que significa?

—¿Qué es lo que quieres?

—Je, je… lo que tienes en tus manos es solo una pequeña parte, una copia. ¿Qué te parece? Impresionante, ¿verdad?

—… —Wendy frunció el ceño y apretó el auricular con fuerza.

Dante continuó, con un tono pausado y metódico:

—Wendy, si envío todas las pruebas y la denuncia a la fiscalía, ¿qué crees que le pasará a tu padre?

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