Beatriz lo miró con burla.
—¿Crees que necesito que tú me la des?
Como actriz de moda, ya había sido invitada.
—Escucha bien: si se enteran de mi identidad, estamos muertos los dos. Tú eres la hija de los Guzmán, la verdadera heredera. La auténtica está muerta, y si está viva, no la van a encontrar. En la fiesta, no busques a los Guzmán; deja que ellos te busquen a ti.
Antes de irse, Carlo añadió una última advertencia:
—Esto queda entre tú y yo. Si quieres casarte con Esteban, necesitas un estatus. Si una tercera persona se entera, se acabó todo. Grábatelo.
—Ya lo sé —respondió ella.
Originalmente pensaba contárselo a Adriana Pérez, pero tras escuchar a Carlo, cambió de opinión. En este camino, no podía confiar en nadie al cien por ciento. Solo en sí misma. Cualquiera podría traicionarla.
Quería llegar más alto, más lejos, hacer que todos los que la miraron por encima del hombro tuvieran que agachar la cabeza ante ella.
Media hora después, llegó Adriana.
—Bea, ¿qué ha pasado con el señor Aguilar últimamente? No se ha sabido nada. En la gala de la próxima semana estarán todos los grandes de la industria. Seguro que el señor Aguilar no faltará, tienes que aprovechar la oportunidad.
Beatriz asintió, sonriendo mientras le servía una copa a Adriana.
—Lo sé, Adriana.
Adriana la miró con satisfacción.
—Tengo que memorizar el guion. Mañana grabo temprano, pasa por mí a las siete.
La estaba corriendo sutilmente.
—Es tarde, mejor vete a descansar.
Adriana se fue. De camino a casa, iba pensando en la suerte que tenía de haber firmado a Beatriz. Si a su artista le iba bien, a ella también. Ahora en el medio todos la respetaban, la llamaban «licenciada» o «señora», y ella disfrutaba de ese poder.
Beatriz se terminó el vino sola, con las mejillas sonrosadas. Estaba feliz. Los Carrillo iban a caer, y Gloria no tendría nada con qué competir. Ella era la señorita Guzmán, la hermana de Bruno. Ya no era la hija de la sirvienta. Podría estar con Esteban legítimamente. La señora Aguilar y la señora Elena ya no podrían despreciarla por su origen. Quizás hasta la tratarían con respeto.
El alcohol exaltaba sus emociones. Tenía un archivo con información sobre los Guzmán. Al leerlo, se sentía cada vez más satisfecha con su nueva identidad. Una familia prestigiosa, una madre académica.
De repente, llegó un mensaje que le borró la sonrisa.

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