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Tu Tutor, Tu Esposo, Tu Ex romance Capítulo 66

Gloria se estiró.

—Nora, ¿se te antoja algo de tomar? Voy a salir a comprar un latte.

Nora no quería salir, pero también se le antojaba. Le daba pena pedirle a Gloria que fuera sola, pero la flojera ganó.

—Gloria, deja que yo te invite. Tráeme un capuchino, caliente, con azúcar normal.

Gloria se quitó la bata blanca. Debajo llevaba un suéter y una falda de flores. Era delgada y alta; el suéter la hacía ver increíblemente suave y relajada. Al ponerse su abrigo claro, su piel lucía aún más blanca. Era una belleza sin agresividad, con un aire de elegancia natural. Nora siempre había pensado que Gloria venía de buena familia; tenía esa vibra de niña bien, algo distante y fina. Pero no tenía ni una sola maña de princesa. Atendía a los pacientes, lidiaba con lo sucio sin una sola queja ni un gesto de asco.

Gloria se rió con su comentario.

—¿Por qué tanta formalidad? ¿No te descontó la jefa el bono de puntualidad antier? Yo te invito.

Nora casi llora de la emoción y se colgó del brazo de Gloria.

—Eres un amor, Gloria.

***

Cerca del hospital había muchas cafeterías y restaurantes. Dentro del hospital había una cafetería, pero al personal no le gustaba. El café era muy ligero y para ellos, que trabajaban como esclavos, esa cantidad de cafeína no servía para despertar. Solo bebían ahí si no había otra opción.

Gloria fue a la cafetería en la esquina, fuera del hospital. Justo al dar la vuelta, se topó con un invitado no deseado.

Esteban sostenía una bolsa de papel con dos lattes. Su expresión era serena, pero al ver a Gloria, curvó los labios en una sonrisa.

Gloria se asustó. Iba caminando con la cabeza baja y solo al ver unos zapatos de hombre frente a ella se dio cuenta de que alguien le bloqueaba el paso. Al levantar la vista, ahí estaba él.

Después de cerrar el trato y comer con los socios, Esteban quiso probar suerte y pasar por el hospital para saludarla si la veía. No tenía mucho tiempo, había reunión en la tarde. No esperaba encontrársela de verdad.

Desde el restaurante, a través del cristal, la había visto caminar despacio, pateando las hojas secas, quién sabe pensando en qué. En cuanto la vio, Esteban se despidió de sus acompañantes y corrió hasta ahí.

Gloria lo miró con sorpresa. Intentó rodearlo, pero él se interpuso de nuevo.

Ella dijo en voz baja:

Capítulo 66 1

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