En el hospital, le hicieron los estudios a Beatriz y la trasladaron a una habitación.
Esteban tenía la intención de irse, pero la mujer en la cama sollozó suavemente, con voz quebrada:
—Esteban...
Él se detuvo en seco, quedándose rígido en su lugar. Cerró la puerta de la habitación, se sentó en el sofá y montó guardia toda la noche.
Al amanecer, cuando el cielo apenas clareaba, Beatriz abrió los ojos.
El hombre tenía los ojos cerrados, apoyando la cabeza en una mano, recargado en el sofá. Tenía el sueño ligero, así que despertó en cuanto Beatriz se movió. El cansancio en su rostro era evidente.
—Esteban.
Él asintió levemente.
—¿Despertaste? Voy a llamar a Adriana.
Beatriz quiso detenerlo, pero Esteban ya había salido. Habló con Adriana y luego se marchó.
De regreso en el hotel, se aseó y durmió un poco. La noticia de la lesión de Beatriz ya había llegado a los fans. Un influencer importante cuestionaba a la marca sobre la seguridad de la artista, exigiendo justicia para Beatriz. La marca emitió una disculpa inmediata y muy sincera.
Esteban despertó tras una breve siesta.
Simón le reportó la agenda del día y aprovechó para tantear el terreno:
—Señor Aguilar, ¿mañana regresamos a Cruz del Sur según lo planeado?
Esteban no respondió de inmediato; frunció el ceño, distraído. Luego negó con la cabeza.
—Cancelen el regreso a Cruz del Sur mañana. Ahora vamos a la empresa, cancela la agenda de la tarde, iré al hospital.
Diciembre marcaba la llegada de la Navidad en Arcadia. Aquí también había nevado. Esteban lucía impecable y serio. Los empleados de la sucursal eran una mezcla de locales y gente de Meridiano.



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